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El otro día, aprovechando el buen tiempo, decidí salir con mi hijo a cazar elefantes y, ya de paso, iniciarlo en el noble arte del manejo de las armas de fuego para que, algún día, pueda defenderse adecuadamente de compañeros de colegio, atracadores y, por supuesto, del malvado rey de Inglaterra.

Tras una provechosa mañana de caza en la que abatimos dos paquidermos, como me sentía ufano al ver los progresos de mi churumbel con la recortada de 12mm, decidí premiarle haciendo una visita al insigne y egregio Museo del Prado de Madrid. Pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que, en lo que creía era una galería de arte seria, habían permitido que un facineroso llamado Goya expusiese el cuadro de una señorita totalmente desnuda y encima se pavonease de ello bautizando a su esperpento como "La maja desnuda".

Acto seguido hice llamar al responsable del museo para quejarme amargamente por aquel vandalismo pictórico, haciéndole conocedor de lo ofendido que me sentía ante semejante perversión y exigiendo -como es obligación de todo buen ciudadano- la retirada de aquella monstruosidad pornográfica.

Sin embargo, este sujeto que se las daba de encargado serio, no sólo hizo caso omiso de mi demanda sino que además, mirándome como si yo fuese imbécil, hizo que el cuerpo de seguridad del edificio me sacase del mismo como si de un vulgar maleante me tratase. Ahora ya no me cabe duda de que España es un país de bárbaros ignorantes tercermundistas.
maja desnuda
¿Habéis notado algo fuera de lo común en este relato? ¬¬
Aparte de que no tengo hijos, que es un poco complicado cazar elefantes en Madrid, que se me caerán las manos antes de matar o maltratar a un animal y del vandalismo que he cometido sobre la obra de Goya, también he reflejado la doble moral que existe en algunos países que prefiero no mencionar (Estados Unidos) y que, por estar camuflada entre las cosas cotidianas del día y no ser expuesta de forma tan exagerada como lo he hecho yo parece que no la vemos pero, creedme, está ahí y es igual de estúpida aún sin ejemplos tan desmesurados como los que os he puesto.

Esta doble moral y censura que he ejemplificado y que hace que nos sangren los ojos al ver el destrozo que le he hecho a "La maja desnuda" es la misma que vivimos en el mundo del videojuego, lo que pasa es que aún sigue habiendo individuos que no ven esto como lo que es, una forma de expresión, arremetiendo contra los juegos como si fuesen la fuente de todo mal y perversión en el mundo, sin darse cuenta de que, en realidad, están haciendo exactamente lo mismo que he hecho yo con el cuadro de Goya; destrozar obras de arte.


Esto del puritanismo en los videojuegos no es nuevo. Desde los mismos inicios de esta industria hubo problemas con lo visual y políticamente correcto. A finales de los ochenta, algunos videojuegos de la desarrolladora española Dinamic vieron censuradas en Reino Unido sus portadas -las cuales eran obras maestras del gran Alfonso Azpiri- porque allí parecía ofenderles un poco la anatomía femenina.
Cierto es que por aquel entonces no existía una catalogación por edades como la de ahora (en España solo teníamos los famosos dos rombos para advertir de todo contenido no apto para menores de dieciocho años), con lo cual nada salvo la portada podía orientar al consumidor, pero también es cierto que en aquella época ya era muy habitual -por no decir normal- ver cómics subidos de tono (como El Víbora o Tank Girl, siendo esta última una publicación británica, mira tú por dónde) o películas de carga erótica y nadie ponía el grito en el cielo por aquello. Pero es que, además, esas inofensivas portadas no escondían tampoco juegos para adultos o extrañas perversiones por parte de los desarrolladores. Eran simples juegos "mata-mata" de toda la vida.
censura 2Así que podéis imaginaros la que se lió cuando empezaron a salir los primeros juegos llamados violentos, los first person shooters o todo aquel título que nos mostrase sangre en pantalla. ¡El acabóse!
Legendaria es ya la censura que sufrió Mortal Combat por parte de Nintendo. Como buena empresa familiar que decían ser no querían nada de sangre en el videojuego, de modo que la cambiaron por sudor y eso les costó mucho dinero pues, gracias a aquella torpe decisión, se vendieron incontables unidades del juego para la Sega Megadrive (la competencia directa), cuya versión sí que nos mostraba el rojo fluido vital.

Otras grandes censuras fueron las que sufrieron (y siguen sufriendo) en Alemania algunos shooters como Wolfstein 3D y/o todos aquellos títulos que muestren simbología nazi. Y, como parece que no hay mejor temática para estos juegos (otra cosa no sé, pero títulos basados en la segunda guerra mundial hay cientos), pues ya os podéis hacer una idea de cómo les llegan estos productos a los germanos: esvásticas eliminadas, sangre con el color cambiado y, en algunos casos, hasta enemigos consistentes en simples uniformes flotantes pues no querían ver soldados nazis sus pantallas.
Eso sí, aunque no comparto en ningún caso la censura, reconozco y entiendo que la situación en Alemania es, evidentemente, mucho más delicada en lo que a cuestiones del nazismo se refiere.

Y no nos olvidemos del racismo. Recordemos que los enemigos del mítico juego de las máquinas recreativas Final Fight fue censurado inicialmente porque había enemigos negros (no somos muy dados en España a decir esas cosas políticamente correctas como "afroamericano" o "de color", lo siento), de modo que hubo que cambiarles la tonalidad de la piel para que estuviéramos todos contentos.

Ni siquiera el grandioso Street Fighter II se libró de la censura por racismo. En la presentación original del juego se podía ver a un tipo pegando a otro tipo, lo que pasa es que este segundo era negro, de modo que en el pais de la pirutela (Estados Unidos) decidieron cambiarle inmediatamente de color (tanto de piel como de pelo) porque a la tierra de la libertad y la igualdad no le gusta que le recuerden sus problemillas y que muestren sus vergüenzas.


Vamos que, mientras veíamos sin control películas violentas en cine y televisión, los países intentaban ocultar su pasado y sus fiascos bajo un manto de nueva y falsa decencia o se producía una libre y masiva venta de armas para defenderse del antes mencionado rey de Inglaterra. Pero resultó que, en realidad, la culpa de todos los problemas de la sociedad tenían su raíz en los videojuegos. Si se producía una matanza en algún lugar del mundo (Estados Unidos) era, sin duda, debido a la negativa influencia de estos títulos.

Aquí en España un chaval murciano decidió un buen día levantarse de la cama, desenvainar la katana que tenía por su habitación y asesinar a sus padres a navajazos mientras dormían. Automáticamente la prensa se "percató" de que el muchacho era idéntico a Squall Leonhart -el protagonista de Final Fantasy VIII- y que además llevaba un arma idéntica a la de este. Ya está, todo encaja. La culpa es de los videojuegos, sobre todo los de rol, que son un claro instrumento del mal.
huevo vs castana
Todo esto no hace sino revelar que nuestra sociedad actual tiene graves problemas de fondo que no se han corregido y que, ya sea por incapacidad, miedo o por lo que sea, no se quieren solventar y es mejor cubrirlos bajo la mentira de que algo tan inofensivo como los videojuegos influyen negativamente en la mente de -sobre todo- niños y adolescentes.

Yo soy hijo único y mis padres han sido los dos trabajadores. Eso me ha supuesto en la infancia muchas tardes en solitario con tan sólo la compañía de los videojuegos. A día de hoy todavía no he matado, asaltado o violado a nadie. ¿Acaso soy especial? No lo creo. De hecho, pienso que los juegos me han ayudado en muchas ocasiones a pasar etapas difíciles de la vida y, para colmo, me han hecho conocer a gente muy interesante y diversa, cada cual también con su carácter y sus rarezas propias (como las que tenemos todos) pero que, aún así, tampoco han robado, violado, masacrado o hecho daño a nadie.

Entonces, si todos los jugadores que conozco están de acuerdo (y sin excepción) en que los videojuegos nos ayudan, nos divierten, nos hacen conocer gente e, incluso muchas veces, nos hacen ser mejores personas, ¿quiénes son entonces los que afirman que esta industria es realmente la que causa el problema y por qué lo afirman?
Pues sencillamente es aquella gente que sí tiene de verdad serias disfunciones mentales encubiertas y que, en vez de intentar solucionarlas con ayuda o con un poco de diversión sana, disfruta achacando la culpa de sus penurias a los demás mientras se hacen pasar por personas normales. Esa gente y todos aquellos que tratan de cubrir su incompetencia de la misma manera, endilgándosela a los demás.

Toda esta extensa reflexión (hoy me estoy pasando) viene propiciada porque hace unos días tuvimos un nuevo brote de censura en los videojuegos. Sí, digo "brote" porque la censura me parece una enfermedad. Y pasados el puritanismo, el racismo y la violencia, lo que está de moda hoy en día es el sexismo.
censura 1 La cuestión es que no contentos con que Capcom censurase una de las celebraciones de la luchadora Rainbow Mika dándose un cachete en el culete (al parecer para ellos ésto era más importante que sacar un Street Fighter V en condiciones) porque podría parecer sexista y querían llegar a más público (el tamaño y redondez de su trasero y sus pechos no importa, recodad que hoy mola el sexismo y no el puritanismo), ahora resulta que algunos "usuarios" se han quejado a la compañía Blizzard porque se sienten ofendidos debido a una de las poses de celebración de Tracer -uno de los personajes femeninos de Overwatch- porque hace que su trasero se vea de forma ¿sugerente?

Como era de esperar, Blizzard ha cambiado la postura de Tracer y sus posaderas por otra que, a primera vista, nos parece inofensiva, graciosa o extravagante. Sin embargo, la nueva celebración está total y absolutamente basada en las antiguas fotografías de estilo pin-up que tanto éxito tuvieron durante la segunda guerra mundial. ¿Acaso estas imágenes no son sexistas?

Puede ser, como dicen, que la nueva celebración de nuestra aventurera sea más acorde a ella, puesto que Tracer es piloto y recordemos que estos dibujos se pintaban en los aviones a modo de amuletos patrióticos de buena suerte, pero esta decisión me deja totalmente perplejo porque ahora ya no sé muy bien qué pensar al respecto de todo esto. No me queda muy claro si es que en Blizzard no estaban conformes con su primera decisión y han usado el tema de la censura y el sexismo para, simplemente, publicitar su producto (y no cabe duda de que si eso era lo que buscaban, lo están consiguiendo con creces) o si realmente sí que se han producido esas quejas y, tras la retirada de la posturita de marras, en Blizzard han respondido usando esta nueva pose como protesta ante la supuesta y disparatada censura. Que cada cual se quede con la opción que más le satisfaga.
tracer pinup
Vamos a ver, yo no niego que en los videojuegos, a día de hoy, sigue habiendo muchos estereotipos estúpidos y absurdos tanto femeninos como masculinos. Sería de necios no darse cuente y no admitirlo. Pero también hay que recalcar que esta industria es la que -con diferencia- más lucha por la igualdad de género. Muchísimo más que el mundo de la moda, la publicidad o el cine por poner sólo algunos ejemplos.
Y, por favor, tenemos que empezar a distinguir entre lo que es machismo, sexismo (o como lo quieran llamar ahora) y lo que es la verdadera realidad.

Pensar que lo que haga un personaje virtual -y por tanto irreal- debe ser considerado como una afrenta hacia nuestra persona sabiendo la cantidad de publicidad, películas y publicaciones absolutamente misóginas que vemos a diario es, de verdad, síntoma de que algo no funciona bien dentro de nuestra cabecita. Pero claro, supongo que es más sencillo protestar en este sector que en el de la moda, por ejemplo.

Por otra parte, toda mujer quiere sentirse guapa y sexy. Pero ya no por nosotros, sino por ellas mismas y nos lo repiten hasta la saciedad. Normal que se quejen de que no las escuchamos si no somos capaces de entender y recordar algo tan sencillo como eso. Además, que las mujeres quieran tener las mismas oportunidades y derechos que los hombres no significa que quieran ser un hombre. Entendamos ésto de una vez. Son mujeres, joder, son plenamente conscientes de su femineidad y es algo a lo que nunca van a renunciar. De modo que, bajo mi punto de vista, protestar y poner el grito en el cielo porque una mujer independiente, inteligente y luchadora (todas lo son, otra cosa es que algunos bárbaros no lo acepten) haga además gala de su femineidad es, de verdad, ridículo. Entenderlo y respetarlo sí lleva a la igualdad. Por lo tanto, no confundamos velocidad con tocino ni femineidad con desigualdad o sexismo.

Creo que, del mismo modo, yo podría sentirme ofendido porque todos los personajes masculinos de videojuegos son musculosos y depilados efebos de dos metros capaces de realizar las más hercúleas hazañas sin tan siquiera sudar, lo cual se aleja de la realidad y es a todas luces sexista ya que muestra algo que ni yo ni el resto de los jugadores somos o representamos. ¿Pero no os dais cuenta de lo estúpido que suena eso?


En fin, hoy me he extendido más de la cuenta pero es que empiezo a estar cansado de que cada día se acuse a los videojuegos de cualquier problema no resuelto que tiene la sociedad actual cuando, aunque parezca mentira,  es el sector más contemporáneo e igualitario que tenemos. Tenía que soltarlo. A ver mañana con qué excusa nos censuran contenidos.
Aprendamos un poquito más de esta industria en vez de usarla para esconder nuestras vergüenzas.


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