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Los menos conocedores del mundillo informático podrían pensar que el título hace referencia a algún tipo de código secreto o conversación friki de la serie Star Trek. Pero en realidad de lo que voy a hablar es de esas cosas que hay ahora mismo tan de moda y que son los fotogramas por segundo y la llamada resolución FullHD. Tan de moda, como digo, porque era lo que nos prometieron en esta generación de videoconsolas y que, desgraciadamente, no se ha cumplido. Los sesenta fotogramas por segundo ya directamente han quedado descartados (los juegos se están sacando en consolas a treinta en su mayoría) y con las resoluciones parece que hay una interesante "pelea" entre usuarios presumiendo sobre qué títulos alcanzan la deseada resolución y cuáles no.
¿De verdad esto es importante? ¿Somos capaces de apreciar las diferencias? ¿Tiene algún sentido esta batalla entre usuarios de videoconsola? Vamos a intentar responder a todo mirándolo desde la perspectiva y con los ojillos de un humilde usuario de PC como es servidor.

Los deseados sesenta fotogramas por segundo
La red no se pone de acuerdo con este tema. Unos te dirán que no se nota la diferencia, que no se aprecia. Otros te contarán que el ojo humano es capaz de distinguir unos doscientos fotogramas por segundo. De modo que vamos a olvidarnos de esto y vamos a ir a lo positivo, a lo mundano, a lo que yo he experimentado jugando a ambas velocidades.

Primero de todo he de decir que, exceptuando mi actual PC, todos los anteriores que he tenido han sido de gama media y podríamos decir que movían por los pelos los títulos más exigentes. No obstante, como he pasado muchísimos años dedicado sobre todo a juegos multijugador online y de rol, que son títulos cuya profundidad conlleva una menor calidad gráfica y una mejor optimización, pues eso de los fotogramas por segundo se reducía en mi caso a no tener menos de treinta para poder desenvolverme bien en las partidas online.
Pero ahora que puedo permitírmelo, he jugado todo lo que he podido con las configuraciones y he experimentado muchísimo en este aspecto. Y la realidad es que sí, la diferencia es mucha sobre todo cuando te acostumbras a los sesenta fotogramas por segundo.

Para empezar los videojuegos tienen un problema visual que no tiene el cine o la televisión. Cuando vemos imágenes reales a veinticinco o treinta fotogramas por segundo, el cerebro tiende a rellenar perfectamente esos huecos, por lo que no apreciamos nada raro. En el caso de la animación se utilizan distintas técnicas -como el Motion Blur- que suaviza los movimientos y los adapta para que la percepción de las imágenes sea más natural.
Sin embargo, eso no ocurre en los videojuegos. Son poquísimos títulos los que usan la citada técnica y, al no ser imágenes reales (que encima cuentan muchas veces con entornos que se van generando con el movimiento), el cerebro se da cuenta de ello y no rellena correctamente los huecos visuales.

Ahora que ya sabemos esto y sabemos además que yo he jugado muchísimo tiempo a treinta fotogramas por segundo, pues entonces puedo deciros que cuando empecé a usar los sesenta lo veía todo rarísimo. Los juegos me parecían poco cinematográficos, con el aspecto visual de movimiento que tenía la serie de televisión aquella de Arriba y Abajo o las últimas películas del Hobbit de Peter Jackson. Horrible, ficticio, de risa.
Sin embargo, a medida que ha ido pasando el tiempo y me he ido acostumbrando a la nueva velocidad, la realidad no es sólo que ahora veo el movimiento en los videojuegos totalmente normal, sino que cuando veo algo a menor velocidad de fotogramas noto perfectamente que la imagen va a saltos, a trompicones. Incluso a veces me empieza a doler la cabeza si mantengo mucho tiempo esa tasa de velocidad de imagen.

De modo que sí, la realidad -números y datos con los que os puedan bombardear aparte- es que el jugador normal distingue perfectamente (y de primeras) las diferencias y sólo cuando volvemos atrás en lo que a cantidad de fotogramas por segundo se refiere es cuando de verdad apreciaremos la evidente mejoría, costándonos mucho volver a adaptar nuestra vista a frecuencias más bajas.
fps
¡Mi máquina llega a los 1080p y la tuya no!

Bueno, vamos a ver porque el tema de las resoluciones, a diferencia de el de los fotogramas por segundo, es bastante más complejo y depende de varios factores, entre ellos -como no podía ser menos- del usuario.

En mi caso lo cierto es que esto de las altas resoluciones ni siquiera inicialmente lo tenía en consideración por la calidad gráfica de los juegos. He trabajado usando entornos gráficos y, como ya os he comentado, he jugado muchísimo a juegos multijugador online. Aparte de que, a mayor resolución más espacio tenía en pantalla para trabajar, en los citados juegos online no suele haber un interfaz que se autoajuste dependiendo de la resolución. Por lo tanto, a mayor número de pixeles más mundo veía yo en pantalla y menos visión me quitaba el interfaz. Eso era lo que a a mí realmente me importaba hasta hace bien poco. Como en PC llevamos muchos años manejando altas resoluciones -como por ejemplo la ahora "antigua" de 1280x1024 pixeles- pues ha sido un aspecto del que no me he preocupado mucho, la verdad.

Dicho esto comentaros que de mis dos PCs, el más potente y el que uso actualmente está conectado a un televisor y a un monitor (ambos a 1080p) y el viejo tiene ahora también su propio monitor con una resolución de 768p. Gracias a esto he podido experimentar mucho con este tema y el resultado, como os decía, es tremendamente variable.

Lo primero que hay que aclarar es que una resolución siempre se verá bien en un monitor o televisor que tenga esa misma resolución nativa. Si vemos el mismo juego en dos pantallas con resoluciones distintas (pongamos 1080p y 768p), la calidad gráfica no suele resentirse mucho y, si estamos a una distancia adecuada, es posible que no notemos grandes diferencias a menos que nos acerquemos mucho, que será entonces cuando ya veamos "dientes de sierra" más pronunciados.
Cuando ponemos, por ejemplo, un juego diseñado a 768p o 900p en un aparato de 1080p es entonces cuando se produce un descenso de la calidad, ya que lo que ocurre es que se da un estiramiento de la imagen para adaptarla a la resolución nativa. Esto, como ahora veremos, puede ser bueno o malo dependiendo del juego y ahora os explicaré por qué.

Antes de eso hay que hablar del efecto Antialiasing que llevan los videojuegos. Dicho efecto sirve para difuminar esos "dientes de sierra" que antes comentaba. Es muy útil en resoluciones bajas, pues es ahí donde más dientes se generan. A medida que subimos en resolución, menos necesitaremos el filtro (y sobre todo cuanto más alejados estemos de la pantalla). Por lo tanto, usar dicho filtro a partir de 1080p, sobre todo si jugamos a un par de metros de nuestro monitor o televisor, lo que provoca es emborronar los gráficos más que otra cosa.

Es entonces ahora cuando volvemos al tema de ver un juego menor de 1080p en una pantalla con esta resolución nativa. Si el juego ajusta bien el Antialiasing o, directamente, lo quita, entonces ese estiramiento produce un difuminado natural de los gráficos que, en muchas ocasiones, produce el mismo efecto y además libera de manera considerable la carga gráfica, lo que se traduce en un mayor número de fotogramas por segundo y, en consecuencia, una mayor fluidez. Pero si el filtro no se ajusta correctamente o no se elimina, entonces directamente el juego se verá peor y más borroso.

A todo esto sumadle nuestros gustos personales. Habrá personas que prefieran ver el juego más nítido o más difumidado, quienes no crean que es necesario mucho detalle en las sombras o quienes sí que prefieran verlo todo a tope. Hay tanta configuración gráfica que realmente podemos ver de fábula un título en 768p o que ese mismo juego nos dé repelús en 1080p. En PC no tenemos problema pero en consolas tenemos que fiarnos de los gustos de los desarrolladores que, aunque todos entendemos que quieren que su producto se vea lo mejor posible, en muchas ocasiones podrían omitir determinados filtros o sus gustos podrían no concordar con el de algunos usuarios.
Comparativa resoluciones
Para ya entonces acabar y resumir, mi conclusión es que los fotogramas por segundo sí me interesan, ya que la fluidez en un juego me parece importante y además he acabado viendo el movimiento mucho más natural. Por el contrario, la resolución no me resulta tan determinante siempre y cuando podamos ajustar el entorno visual a nuestro antojo o bien nos den una configuración gráfica que realmente potencie el juego en la resolución a la que se nos muestra. Y naturalmente nuestros gustos visuales influyen muchísimo. De modo que a los usuarios de consola les diría que estén tranquilos, pues por mucho que os quieran vender la moto de las resoluciones, la realidad es que lo juegos los veréis muy bien si su resolución concuerda con la nativa de vuestra tele y, si no es el caso, la diferencia entre 900p y 1080p no es tan apreciable a simple vista como nos quieren hacer creer (a unos dos metros ni se nota), siempre y cuando adapten correctamente los filtros para no emborronarnos la imagen, claro.

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