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Hace un par de semanas Sony anunció que la Playstation 4 no iba a tener retrocompatibilidad con sus consolas anteriores. Esto, unido que la Xbox One sí que la tiene, pues ha levantado una polvareda terrible en la red. Y como ya os podréis imaginar han aparecido todo tipo de usuarios, desde los que se mofan por esta decisión de Sony, pasando por los que consideran que la retrocompatibilidad es necesaria, hasta llegar a los que opinan que es una tontería y que no hace ninguna falta.

A mí también me gustaría dar mi opinión pues, a pesar de que no tengo actualmente consola de última generación, como usuario de PC se podría decir que siempre he podido disfrutar de la retrocompatibilidad y, además, al ver todo esto desde fuera es posible mi punto de vista pueda aportar algo que no se pueda ver estando dentro de esta guerra de plataformas, la cual sigo sin entender.
retrocompatibilidad
Ante todo creo que cuantas más opciones tengamos los usuarios, mejor que mejor. Pienso que es vital que podamos elegir entre lo que usar y lo que no. Tal vez algo que a mí me parezca totalmente inútil a otro jugador le resulte fundamental por las razones que sean. Así que, como se suele decir, es mejor que sobre a que falte pero siempre y cuando no tengamos que realizar un mayor desembolso o bien se nos permita escoger entre productos con distintas prestaciones y precios. Creo que esto es algo que más o menos todo jugador comparte.

Dicho esto, ¿vamos a darle uso a la retrocompatibilidad? Yo, como usuario de PC, podría decir que sí le he dado uso pero no tanto como inicialmente cabría esperar.
Por norma general, los juegos que me han parecido extremadamente buenos los he vuelto a jugar años después en PCs más potentes. Pasada esa segunda etapa, es complicado que pueda volver a jugarlos una tercera vez porque, por muy buenos que sean, al final se quedan anticuados y, lo que es más importante, ya no tienen sobre mí el impacto inicial que tuvieron la primera vez o, como mucho, la segunda. De modo que, salvo contadísimas excepciones (que las hay) no he vuelto a jugar a juegos de más de seis o siete años de antigüedad.

Pero también es cierto que los jugadores de PC contamos con algunas cosas que no tienen los usuarios de consola, como podrían ser los mods o -en menor medida- los juegos MMORPG.
Con los primeros se suele alargar sobremanera un videojuego además de mejorarlo en muchas ocasiones, ya sea gráficamente o en cuestión de contenido. Esto hace que la retrocompatibilidad sea indispensable y nos permita disfrutar muchos años después de juegos antiguos adaptados a los tiempos actuales y sin gastar más dinero.

El segundo caso, el de los MMORPG, es uno de los más claros pues son juegos en constante evolución y suele ser bastante normal que el jugador de PC vuelva a ellos pasados unos años o incluso decida probarlos mucho tiempo después de su salida. Y si estos dejasen de funcionar en, por ejemplo Windows 10, pues sería un problema para las compañías. Problema que, por cierto, van a tener de todas formas con títulos como Final Fantasy XIV o Elder Scrolls Online. ¿Qué pasará con estos juegos cuando aparezca la siguiente generación de consolas?

Pero las consolas tienen lo que tienen y, al no poder disfrutar de cosas como las que he mencionado hace un momento, eso nos hace volver al punto en el que comentaba si realmente le vamos a dar uso o no a la retrocompatibilidad. Y sinceramente, creo que esto depende totalmente de si el usuario ya ha tenido consolas anteriores o ésta es su primera. Pienso que a muchos jugadores les pasará lo mismo que a mí, que posiblemente volverán a jugar a un juego alguna vez más porque en su momento les pareció grandioso pero, mas allá de esa segunda vez, no creo que lo jueguen más. Y para eso ya tienen su máquina de la generación anterior.

Sin embargo, si un jugador se acaba de comprar una videoconsola por primera vez en esta generación, creo que es indispensable que tenga retrocompatibilidad, pues muy posiblemente quiera probar títulos de los que ha oído hablar y, aunque a los demás nos parezcan antiguos, a ese usuario le pueden parecer una maravilla y le pueden sacar esas emociones que los demás también vivimos en su momento cuando los jugamos por primera vez.

Por lo tanto, mi respuesta es que sí, que siempre debe haber retrocompatiblidad. Y no ya por el uso que podamos darle, sino por estos últimos jugadores que he comentado, pues pueden necesitarla. Además, esto denotaría más seriedad por parte de las compañías y, al menos, la sensación de que se preocupan por sus usuarios, tanto por los antiguos como por los nuevos. Porque, claro, al que lleva toda la vida comprándose consolas le da igual. Pero yo por ejemplo nunca he podido deleitarme con el Red Dead Redemption. Si yo ahora me compro una consola me gustaría poder disfrutar de lo que hay ahora y además de ese juego. ¿Veis a dónde quiero ir a parar? ¿Y qué hago? ¿Me tengo que gastar el dinero en las máquinas de ambas generaciones? ¿Y quién me asegura que en el futuro puedan sacar remasterizado ese juego? Aunque esto de las remasterizaciones es otro tema que nos llevaría a otro debate...
Lo importante es que los jugadores salgamos ganando y, si con la retrocompatibilidad lo hacemos -aunque sólo seamos unos pocos-, entonces hay que tenerla por narices.

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