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Aunque me ha costado más de lo previsto por falta de tiempo, finalmente he conseguido terminar el Inquisition, el nuevo título de la saga Dragon Age de la compañía Bioware. Un juego que en principio creó muchas expectativas debido a las críticas tan negativas que obtuvo su predecesor –sobre todo por el recorte de las opciones de juego y en el mapeado- (aunque a pesar de eso, a mí el Dragon Age 2 no me pareció tan horrible como algunos quieren afirmar) y a la campaña que se sacaron de la manga preguntando a la comunidad cibernética sobre qué querían ver en esta nueva entrega.

No seguí al detalle todas las ideas dadas por los internautas, de modo que no se si al final las han implementado o han hecho lo de siempre (lo que les sale de las narices, vamos) pero, lo que sí es cierto es que Dragon Age Inquisition ha dado bajo mi punto de vista un paso más allá en muchos sentidos, adecuando su estilo del rol no ya sólo a un sistema más contemporáneo y con la libertad de acción que reclama el jugador actual, sino que incluso he visto (o querido ver) cierta similitud con los MMORPGs.

¿Y qué quiero decir con esto? Pues ni más ni menos que, cuando llevas un tiempo jugandolo, te das cuenta que en un título para un solo jugador se han insertado algunas cosas que, hasta ahora, parecían más propias de juegos online, tales como un crafting algo más complejo (aunque tampoco esperéis algo para tirar cohetes, es muy sencillito pero al menos lo hay), una recolección (a veces exhaustiva) de materiales para realizarlo, el acceso a diversas zonas para subir de nivel –cada cual con sus misiones opcionales desperdigadas por el mundo- o la inclusión de pequeños minijuegos más propios de títulos como The Old Republic (también de Bioware) o Guild Wars 2, tales como la recolección de “fragmentos misteriosos” en lugares insospechados o los Astrarios, que básicamente tratan de crear constelaciones uniendo varios puntos sin pasar dos veces por el mismo sitio.

O al menos esa ha sido la impresión que a mí me ha dado. Tanto es así que no me extrañaría ver en un futuro un Dragon Age Online y, si eso llegase a ocurrir, posiblemente su estilo no diste mucho del que tiene ahora mismo el Inquisition.

No obstante, aunque considero que es un gran juego y realmente recomendable (pienso que amortizaremos bien y de sobra el dinero gastado), también es cierto que es un título que tiene sus luces y sus sombras. Tal vez no a partes iguales pero como todo en esta vida nada es perfecto. 

Podríamos comenzar hablando de sus puntos fuertes, que son muchos y variados. De momento comentaros que el sistema de juego regresa a algo más cercano al Dragon Age: Origins. Recuperamos la cámara táctica (aunque bien es cierto que en su salida era una pesadilla y ha sido mejorada en posteriores parches) y recuperamos la personalización del equipo de nuestros compañeros, algo que los roleros agradecemos bastante. Por el contrario perdemos la posibilidad de tocar nuestras stats pero lo cierto es que, a la larga, es algo que no se echa tanto de menos y te permite centrarte en otras cosas.

El sistema de combate me ha parecido muy bueno. Mantiene la espectacularidad que se alcanzó en Dragon Age 2 pero con una mejora más que evidente de las tácticas IA de nuestros compañeros. Tácticas que, como es lógico, también podremos personalizar bastante. Y además con un añadido extra y es el de la jugabilidad que tiene el juego con un mando. Basta con deciros que de toda la vida he sido jugador de rol de teclado y ratón. Jamás me he planteado la posibilidad de jugar a estos juegos con un mando. Pero en Inquisition este sistema está tan bien implementado que incluso te hace mucho más fácil el jugarlo de este modo, con unos controles muy intuitivos y realmente bien posicionados. Es algo que me ha sorprendido muy gratamente. Porque además necesitaréis buenos y cómodos controles para enfrentaros a los dragones que encontraremos por el mundo, que no son moco de pavo y hasta en el nivel fácil os pueden dar palizas. Si hay que sacarle alguna pega, esta sería que a veces la cámara no responde tan bien según qué situaciones en combate pero, tampoco he visto que sea nada traumatico.

Tal vez lo que no me guste tanto sea que el juego siga manteniendo el sistema clásico de clases predefinidas (Guerrero – Mago – Pícaro) y que no podamos –por ejemplo- ser un mago con espada y escudo. Personalización que poco a poco se está abriendo camino en el rol y que a mí personalmente me encanta. Aunque esto es muy subjetivo y no quiere decir que le tenga que gustar a todo el mundo. También es cierto que el lore de Dragon Age es el que invita desde siempre a escoger una clase y un bando pero algo más de libertad me hubiera gustado más. No obstante, cada clase tiene suficientes opciones para crear un héroe que se adapte a nuestros intereses en combate.

Por otro lado y, posiblemente lo primero que nos saltará a la vista, es la cambio en el mapeado. Las zonas son ahora –aparte de más numerosas- muchísimo más grandes y abiertas. Aunque no os llevéis a engaño; Bioware es una compañía “pasillera” y la cabra siempre tira al monte. Es cierto que la libertad ofrecida es mucho mayor que en otros de sus títulos, dónde va a parar, pero poco a poco, a medida que vayamos avanzando, iremos viendo esa tendencia que tiene esta gente a delimitarnos las rutas a seguir por diversos tipos de obstáculos, ya sean montañas, muros o agua. Por poner un ejemplo, hay una zona llamada la Ciénaga desértica en donde se han inventado un sistema para guiarte bastante pintoresco pero que no deja de ser sino un ardid para marcarte los caminitos. Resulta que en esa zona, los no-muertos son seres muy sensibles a las perturbaciones que puedan darse en el líquido elemento, de modo que, en cuanto pisemos un charquito, nos aparecerán enemigos dispuestos a comerse nuestro cerebro. En resumen, que al final te pasas toda la zona yendo por los senderos marcados y con mucho cuidado de no salirte de ellos… Otras zonas, sin embargo, no derrochan tanta imaginación y veremos en ellas las clásicas montañas que no nos permitirán otra cosa salvo seguir determinadas rutas. La Costa de la tormenta es un clarisimo ejemplo.

Tampoco eso ocurre en todas las zonas (aunque siempre habrá un sitio al que acceder por huevos por donde a ellos les convenga) y no quita que se vean ahora mucho mejor (algunas como Las Tumbas esmeraldas son realmente bonitas), en donde apreciaremos que hay un trabajo de diseño muy importante y en donde cada elemento se ha cuidado hasta el más mínimo detalle, lo cual invita en muchas ocasiones a la exploración simplemente por el disfrute de hacerlo y a darnos sosegados paseos por algunas de ellas. Además ahora estas zonas son vivas y algo más dinámicas, aunque no tanto como me gustaría. Lo malo es que mientras algunas al final se quedan algo vacías, en otras el respawn de algunos enemigos es demasiado alto.

Antes os comentaba que veía cierto enfoque MMORPG en el juego debido a determinados minijuegos. Y es que ahora en cada zona tendremos que encontrar una serie de fragmentos (a modo de los tan ahora de modo logros) en donde tendremos que hacer equilibrios para conseguirlos y que también nos darán algo de experiencia. Aunque para ello primero tendremos que localizar dichos fragmentos en el mapa gracias a varios Ocularums, que no son más que calaveras a modo de catalejos sobre un soporte de madera.

También hay otras actividades tales como el cierre de grietas del velo (algo como lo ya visto en otros juegos como Rift pero a muchísima menor escala y sin posibilidad de que se vuelvan a abrir) o los Astrarios, aparatos que nos invitan a crear constelaciones uniendo sus estrellas mediante líneas –sin pasar dos veces por la misma línea- y que al final nos desbloquearán la ubicación de diversas cuevas con tesoros. Y no quiero olvidarme de interesantes puzzles tales como el del “arquero de piedra” o el del Templo de Mythal, los cuales nos tendrán un buen rato entretenidos.

Toca ahora hablar de la historia que, como viene siendo habitual, es el punto fuerte y por excelencia en los juegos de Bioware y, como era de esperar, también lo es aquí. Aunque si bien es cierto que le cuesta un poco arrancar al principio, a medida que vayamos avanzando nos iremos metiendo más y más en ella, en gran parte debido a la conexión con eventos de anteriores Dragon Age y a la aparición de varios de sus personajes. No os miento si os digo que muchas de las decisiones que he tomado en este juego se han debido a que ya estoy curado de espanto con respecto a las acciones de algunos personajes o las consecuencias producidas por decisiones pasadas. Creo que eso es un indicativo de la fuerza que ha tenido tanto la historia en el pasado de esta saga como la de sus personajes. Algo que se sigue manteniendo bastante bien aquí.

Lástima que una vez más no tengamos doblaje en nuestro idioma. Y además en esta ocasión no acepto el recurso y/o debate sobre el doblaje original, pues en algunas ocasiones flaquea bastante. Ya no tanto por oir siempre las mismas voces repartidas entre todos los NPCs (se puede oír por ejemplo la voz del doblador de Fenris en Dragon Age 2 en muchos de los secundarios repartidos por el mundo y además con la misma entonación, que no pega nada), sino por algunos muy concretos como el de Cassandra, con el cual os preguntaréis qué le pasaba ese día en la voz a Miranda Raison, la actriz que la ha doblado. Eso sí, la traducción de los textos es magnífica y además, en esta ocasión, a España nos ha llegado en un gran castellano, dejando a un lado el español más neutro de otras entregas.

Para terminar hablaré de esas sombras que os mencionaba antes y que, por desgracia, pues aunque pocas, son importantes. Una de ellas y la más evidente es el famoso creador de personajes. A pesar de que parece muy completo, no os llevéis a engaño. En realidad tiene bastantes limitaciones y os costará hacer un personaje decente. Y ya no os cuento si queréis que vuestro protagonista sea femenino… Además, aunque todos sabemos que Bioware nunca ha destacado por el diseño de los peinados de sus personajes, en esta ocasión creo que el adjetivo que mejor los define en este juego sería aberrantes. Pero tanto los masculinos como los femeninos. Más que nada porque son los mismos… No creo que exagere si os digo que, de las primeras 50 horas que os refleje el juego, posiblemente la mitad las pasaréis rehaciendo personajes. Gracias a dios se introdujo el DLC gratuito del Emporio Negro, en donde podréis perder esas horas intentando hacer un héroe decente una vez comenzado el juego, sin tener que crear veinte veces el personaje como tuve que hacer yo.

Además, si hay algo que Bioware no ha corregido tras tantos años en este mundillo han sido los compañeros que nos ayudan en nuestra dura tarea de salvar el mundo. A día de hoy siguen teniendo los mismos problemas que ya tenían juegos mucho más antiguos de la compañía. La mayor parte del tiempo no paran de moverse porque no saben dónde ponerse, a veces se pierden o no saben por dónde pasar y, el peor de todos, que se caen por determinados lugares, quedándose sin vida o muriendo directamente. Esto ha sido ya mayormente corregido con parches pero no se han eliminado todos los problemas.

Quiero hacer mención especial a las cargas iniciales del juego, las cuales son desesperantes, incluso teniendo discos SSD. Esto es algo que se puede más o menos entender debido al tamaño y complejidad de las zonas pero no quita que a veces nos preguntemos si realmente está cargándose el juego o no. Eso sí, una vez cargado por primera vez, los siguientes tiempos de espera ya son más normales.

Para ser sinceros, el juego salió en un estado algo precario, sobre todo para PC, con bugs graves. Y sin embargo no se hizo una campaña de acoso y derribo contra él como ha ocurrido con otros títulos importantes de otras compañías. ¿Por qué? Pues vaya usted a saber, oiga… (Eso sería un debate en el que ahora mismo no me apetece meterme). No obstante la gran mayoría ya se han corregido y poco queda de esos primeros días. El juego ahora mismo es cien por cien jugable y creo que os hará pasar cientos de diversión, pues es muy largo y adictivo. Es cierto que podemos centrarnos en la misión principal pero de verdad os digo que eso os haría perderos prácticamente todo el juego. De hecho, yo he vuelto a empezar con otro personaje y estoy viendo que me había dejado un montón de cosas por hacer. Mi recomendación es que si dudáis sobre comprarlo o no, si os lo podéis permitir lo compréis pues, a pesar de las cosas no tan positivas que he comentado, es un gran título en toda regla y que os hará pasar muy buenos ratos.


Recuerda que puedes ver un pequeño gameplay del juego en mi canal de YouTube.

El escaparate

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