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Lo cierto es que llevaba siguiendo este juego desde su aparición en PC en marzo de 2015. No lo había comprado antes porque, aparte de que soy extremadamente especial para los juegos de plataformas, tambien  soy ridículamente manco en este género y me echaba un poco para atrás que mi absoluta incompetencia propiciase que me gastase el dinero para luego dejar abandonado a la primera de cambio un título que, sinceramente, por todo cuanto se decía de él me hacía mucha ilusión probar.
Ya había leído cosas como que era un juego precioso, emotivo y de una jugabilidad exquisita. Finalmente, tras adquirirlo de oferta en Steam y jugarlo sólo unas diez horas (¡y lo que me queda!) os digo que de eso nada, es mucho más todavía. Es, lo que yo definiría, como un ataque directo, total y absoluto a mi línea de flotación como jugador.

¿Pero qué narices significa eso? Pues significa que, bajo mi punto de vista, recupera lo que es el auténtico y original espíritu de los videojuegos. Es un regreso a todo aquello que nos enganchó cuando aparecieron las primeras máquinas recreativas, adaptado por supuesto a nuestro tiempo, y que me ha hecho reencontrarme con emociones que no vivía desde hace treinta años. Ori and the Blind Forest es, simplemente, un recordatorio de por qué me enamoré siendo un niño de este tipo de entretenimiento y de por qué aún ahora lo sigo amando tanto.
ori 1Además, para empezar he decidido que voy a hacer lo contrario que todo el mundo y no voy a hablar de sus gráficos. Voy a hablar de su maldita, endiablada y a veces exasperante dificultad. Porque si hay algo que caracteriza sobre todo al juego son sus enrevesadas -pero siempre resolubles- situaciones. Su mundo de aventura y plataformas juega excepcionalmente bien con diversas coyunturas en lugares concretos, creando auténticos escenarios a batir dentro de ese sensacional mapeado por el cual podremos movernos en algunas ocasiones con relativa libertad.
Esas situaciones y desafíos nos desanimarán en más de una ocasión, pensando que va a ser imposible que podamos hacer lo que nos piden. Sin embargo, algo en nuestro interior nos fuerza a seguir, a repetir una y otra vez los saltos y a morir mil doscientas veces hasta que, al fin, logramos superar las pruebas a las que nos somete el juego. Es entonces cuando nos damos cuenta de que, a pesar de su dificultad, nos lo estamos pasando bomba, que necesitamos avanzar otro poco y que queremos ver más desafíos. Aunque al final de la noche lo dejes exhausto y desanimado, al día siguiente irás a trabajar o a estudiar recordando el lugar en el cual te has quedado atascado, analizándolo, pensando en cómo podrías superarlo.
Es por eso por lo que he comentado antes ese regreso espiritual a los viejos videojuegos, porque la dificultad con la que contaban y esa sensación que teníamos al pasar de fase o de nivel creo que no la he vuelto a vivir de una forma tan marcada como lo estoy haciendo ahora con Ori.

Esto hace que recuperemos en gran medida otra de esas cosas que -como siempre a mi juicio- hemos ido olvidando poco a poco. Me refiero a esas comparativas con otros jugadores sobre en qué momento del juego estamos, esa frase mítica de "oye, ¿tú hasta dónde has llegado?". En estos tiempos de internet, exceso brutal de información e infinidad de trucos variados para hacer trampas, Ori nos traslada también a lo más básico en ese sentido, pues sólo hay -por norma general- una forma de salvar las situaciones. De ahí que la pregunta no sea cómo, sino dónde. Algo que, la verdad, estoy agradeciendo mucho. Creo que incluso lo echaba de menos.

Añadamos ahora lo que ya ha dicho mucha gente, que tiene una jugabilidad excepcional. Si falláis (que lo haréis y mucho) no será culpa de los controles o del juego. Será del cansancio o de que os sudarán las manos, pero nunca fallará un botón, nunca habrá situaciones extrañas con el movimiento ni tampoco los enemigos decidirán en algún momento ser más o menos inteligentes. Aquí todo lo que consigáis será fruto de vuestra paciencia y vuestra perseverancia, nada más. En ese sentido no tendréis que preocuparos porque causas ajenas a vuestra voluntad entorpezcan la experiencia con el juego. A menos que se os vaya la luz, claro, que de eso no podemos echarle la culpa al pobre Ori...
ori 2Venga va, hablemos ya de sus gráficos. Y es que visualmente es espectacular, una auténtica delicia no sólo por su increíble colorido y por lo cuidado y mimado que está todo, sino por sus suaves animaciones y, sobre todo, tan efectivas. Aunque parezca un simple juego de plataformas, en donde se supone que el momento álgido debería ser un salto, la realidad es que ver a Ori nadando, apoyándose en los objetos o moviéndolos es, sencillamente, adorable.
Pero claro, el punto fuerte e indiscutible es el escenario, un enorme bosque repleto de una vida y una personalidad propias en donde muchas veces nos detendremos a mirar no sabiendo muy bien si estamos analizando la situación o admirando el paisaje. Y esto, aunque os parezca una tontería, es fundamental y tiene que funcionar sí o sí, pues con la elevada dificultad que tiene el juego vamos a pasar muchísimo tiempo en los mismos sitios y es vital que no nos cansen a la vista. Ni que decir tiene que lo consigue con creces y es lo que yo llamo un juego visualmente potente, atemporal, con un toque artístico y un aire desenfadado que dudo mucho se quede obsoleto al menos mientras los juegos sigan viéndose en un monitor o un televisor.

Para ir acabando (ya sabéis que tampoco me gusta alargarme demasiado para que esto no sea un concurso de bostezos) pues nos queda hablar de su apartado sonoro. Y bueno, aunque no hay nada raro y todo parece acorde a lo que vemos (al ser un mundo de fantasía no te suele chirriar nada), también está claro que lo que en seguida nos llamará la atención es su banda sonora, la cual es emotiva y suele gustar incluso la primera vez que la escuchas.
No obstante, tampoco hay que volverse loco. Es buena, sí, pero creo que le falta variedad. Aún así juega muy bien con los cambios instrumentales o de tempo y me explico; por poneros un ejemplo, hay un escenario (al que voy a llamar "escapando del Árbol Ginso") en donde la música es la misma, la principal del juego, pero con un evidente cambio de ritmo y entonación. Y funciona muy bien. En vez de emotividad la misma melodía nos transmite ánimo, fuerzas y esperanza, con lo cual consigue su propósito perfectamente.
Eso no quita que, a pesar de ser maravillosa, la banda sonora podría ofrecernos algo más. Pero vamos, si la critico supongo que es precisamente porque me ha gustado y quiero más. Para ser sinceros, todos los grandes juegos de la historia han tenido una música pegadiza o reconocible y Ori, definitivamente, la tiene.
ori 3¿Estamos entonces ante el juego diez? Pues hombre, no. Nunca doy notas pero, si las diese, igual que no daría ceros creo que tampoco daría dieces. Bajo mi punto de vista para eso un producto debería atraer a todo el espectro de jugadores y no creo que Ori and the Blind Forest lo haga. Yo no soy jugador de juegos de plataformas y me ha atraído, de acuerdo, pero eso no significa que a vosotros os llame la atención. Además, su dificultad podría echar para atrás a mucha gente. Y ya sabéis cómo va esto. De igual forma que unos se sentirán atraídos por un determinado aspecto del juego otra parte proporcional se verá también de esa misma forma espantada por lo mismo.
A mí lo que me gusta es analizar si un juego vale el precio que cuesta, porque la gente que lee un artículo de un juego es porque está interesada en adquirirlo. En caso contrario no lo haría, ¿verdad? De modo que para aquellos que estéis interesados, la respuesta es sí, lo vale. Porque además de que vamos a echarle muchas horas, es tremendamente rejugable. De hecho, yo lo compré por once euros (cuesta realmente veinte) y empiezo a tener remordimientos porque creo que he pagado poco.

En fin, sólo he jugado una decena de horas, sé que me queda mucho por hacer y, aun así, ya estoy viendo que no me importaría empezarlo de cero. Creo que eso lo dice todo. Eso sí, es un juego para saborearlo y tener mucha paciencia, no para jugarlo del tirón. O al menos no por un humano normal. ¿Tú qué humano crees que eres?


Recuerda que puedes ver un pequeño gameplay del juego en mi canal de YouTube.

El escaparate

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