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Lo cierto es que llevaba tiempo queriendo dar mi opinión sobre la trilogía de Mass Effect pero me daba un poco de pereza hacerlo a estas alturas. Al final he decido crear el artículo porque los buenos juegos tienden a ser atemporales y además el anuncio de la aparición de Mass Effect: Andromeda hará casi seguro que que muchos jugadores vuelvan a jugar a los tres primeros títulos o bien que aquellos que aún no lo hayan hecho se los compren.

La última vez que jugué a los Mass Effect fue en 2012, coincidiendo con la aparición de la tercera parte. Era la manera perfecta de volver a vivir la gran experiencia que son estos juegos para así tener fresca la historia y porque además cada título posterior es capaz de leer las partidas guardadas del anterior, haciendo que tu historia sea eso, la tuya propia, pudiendo conectar tus acciones pasadas (y sus consecuencias) con cada nueva entrega. Así que, si sois de aquellos que aún no los han jugado, ahora ya sabéis que no debéis borrar vuestras partidas.
Y resulta curioso comprobar como, aún ahora en 2015, es muy sencillo recordar y hablar de juegos cuando son tan extremadamente buenos y te marcan tanto.

Para empezar creo necesario comentar que, cuando apareció el primer Mass Effect, eso de que un juego fuese mitad shooter espacial futurista y mitad rol no lo teníamos demasiado claro. Precisamente unos quince días antes apareció un MMORPG de este estilo llamado Tabula Rasa (de Richard Garriott, el creador de Ultima Online) y, a pesar de que era buen juego -aunque bastante repetitivo, eso sí-, ya de inicio se llevó un batacazo impresionante. Pero como la desarrolladora era Bioware, que ya nos había encandilado a todos los jugadores con juegos como Baldur's Gate, Newerwinter Nights, Jade Empire o Caballeros de la Antigua República, pues le dimos un voto de confianza. Y lo cierto es que a ellos la combinación les salió muy bien.
mass effect 1De modo que nos encontramos frente a unos juegos que, en combate, tienen toda la agilidad, dinámica y rapidez de un shooter -con además muy buena respuesta de los controles, por cierto- mezclados con el rol más clásico. De esta forma, no sólo podemos personalizar nuestro personaje y decantar su afinidad hacia unas habilidades u otras, un tipo de arma u otra, sino que también podremos dar órdenes a nuestros compañeros como en cualquier juego de rol que se precie y podremos usar la pausa táctica que tenemos para, si queremos, planificar nuestra estrategia o situar a nuestros aliados.
Con este sistema la mayoría quedamos encantados, la verdad. Creo que el combate satisface a un espectro más amplio de jugadores y no tardas casi nada en hacerte a él. Eso indica lo bien diseñado que está y además ayuda mucho a usar el terreno en tu favor y a sacar provecho de las ventajas que puedan ofrecerte tus compañeros, porque las vamos a necesitar. Y aunque comprobaréis que en la segunda y tercera parte se pierde algo de ese componente rol y de personalización, creo que es acertado para así poder fortalecer aún más la historia.

Porque el combate y la inteligencia artificial funcionan muy bien, sí, pero a pesar de eso cuando hablamos de Mass Effect hay que hacerlo refiriéndonos a su historia, su bendita y magnífica historia.
Ya con la primera parte notas que estás ante algo prometedor y diferente. Soy un fan absoluto de la ciencia-ficción y tras unas pocas horas en el juego pude comprobar cómo se mezclaban toques (o yo quise creerlo así) de Star Wars, Star Trek, Stargate o Blade Runner pero de una forma tan sutil, magistral y sotisficada que creaba un universo totalmente único y diferente. Y esa sensación no es sólo que continúe en los siguientes dos títulos, es que directamente, en Mass Effect 2 y sólo con su inolvidable comienzo, me di cuenta de que para mí, aquellos juegos se acababan de convertir en otro de los grandes y legendarios títulos de la ciencia-ficción, uniéndose a los que os he nombrado hace un momento.
mass effect 2Y aunque la historia es por sí sola potentísima, está ayudada en enorme medida por los memorables personajes y aliados con los que la compartimos. Realmente es que ya no se qué puedo decir sobre ellos, salvo que los haremos propios y nos provacarán distintas emociones a lo largo de nuestro recorrido. Además, quiero recordaros que, aunque hay una historia común, cada una de nuestras decisiones afectará en mayor o menor medida tanto a su desarrollo como a las relaciones con nuestros compañeros. Y cualquier cosa que diga a partir de aquí podría destriparos elementos importantes de los juegos, de modo que lo mejor va a ser que deje de hablar ya de este tema.

El primer juego destacó además por su exploración. A pesar de que los tres títulos son pasilleros -todo hay que decirlo- en el Mass Effect original podíamos descender a varios planetas para buscar recursos, realizar algunas misiones o darnos un garbeo por ellos. Para ello usábamos un vehículo terrestre blindado y armado llamado MAKO que, aunque la inmensa mayoría de jugadores os dirán que lo adoraban, lo cierto es que a mí me resultaba bastante engorroso controlarlo con todos esos saltos que daba y no me gustaba demasiado (¡hereje, blasfemo, hater!). Qué le voy a hacer, soy así de raro...
Esa exploración fue suprimida en los siguientes títulos. Para conseguir entonces los recursos simplemente teníamos que escanear los planetas y enviar sondas a los lugares correctos para la extracción. Esto fue algo bastante criticado en su momento, aunque yo soy unos de los pocos que piensan que, a pesar de que adoro la exploración en los videojuegos, tanto ésta como el MAKO (¡hater!) hubiesen roto bastante esa sensación de ir a contrarreloj que tiene la historia en la segunda y tercera parte.
mass effect 3Antes os comentaba que, bajo mi punto de vista, los juegos unían de forma magistral cosas de otros títulos de la ciencia-ficción tales como Star trek. Y os preguntaréis en qué coño se parece Mass Effect a esta serie. Pues, aparte de que los krogan y su sociedad os recordarán bastante a los klingons, sobre todo en que podemos movernos libremente por nuestra nave, la Normandía, pudiendo recorrer cada uno de sus rincones, visitar a nuestra tripulación, charlar con ellos (o algo más...) o descansar un rato en nuestro camarote. Además, el sistema de navegación para movernos por la galaxia -sencillo y efectivo- contribuye a tener la sensación de que podemos desplazarnos libremente por ella.

Por desgracia, toda esta obra maestra de la ciencia-ficción -que lo es al menos para mí- se ha visto un poco emborronada porque en la tercera parte es necesario jugar forzosamente al multijugador (que no está mal, pero es mejorable) para desencadenar algunas partes de la historia y por su ignominioso final, el cual no convenció a nadie y desató multitud de teorías por la red. No quiero desvelaros nada pero sólo os diré que, ante la avalancha de quejas por parte de los usuarios, Bioware tuvo que recular y sacar un DLC gratuito para tratar de arreglarlo un poco. O al menos explicarlo... Pero lo importante de Mass Effect es el viaje en sí, todo lo que vivimos hasta llegar al culmen y no sería justo juzgarlo por lo que -aunque importante- es sólo una mínima parte.

Dicho ya todo esto, ¿merece entonces la pena pagar lo que cuestan los juegos?. Pues mira, no. Merece la pena pagar más de lo que valen ahora mismo. Y no sólo porque crea que esta trilogía, su universo y su historia deban ser disfrutados por todos los jugadores, ya que es arte en estado puro, sino porque además gráficamente los juegos han envejecido muy bien y, a día de hoy, incluso el primero está gráficamente a la altura de muchísimos títulos actuales. Sinceramente, si alguno no ha jugado aún y quiere hacerlo, sólo decirle que su dinero va a ser excelentemente gastado y que lo envidio, lo envidio profundamente porque va a poder vivir por primera vez y de nuevas algo de la tremenda categoría de Mass Effect.

final mass effect

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