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En 1990 ya era totalmente evidente que los ordenadores de 8 bits tenían los días contados. Las llamadas máquinas de 16 bits estaban en todo su esplendor y además había entre ellas una competencia feroz. Sega lanzó su ya mítica videoconsola Mega Drive, a la cual respondió Nintendo un par de años más tarde con su Super Nintendo, creando así una de las rivalidades más bonitas y recordadas de la historia de los videojuegos. Pero es que, además, en cuestión de ordenadores también tuvimos nuestros más y nuestros menos. A la ya conocida "guerra" entre los legendarios Atari ST y Commodore Amiga se sumaron, como quien no quiere la cosa, los IBM/Compatibles o lo que hoy conocemos como el PC. Y aunque todos estos aparatos eran caros, lo cierto es que tuvieron bastante éxito no sólo por contar ya con versiones muy mejoradas de los videojuegos de 8 bits, sino que también eran la vanguardia del sector y nos mostraban títulos enormes y nunca antes vistos.

Pero volvamos a nuestros viejos y queridos ordenadores de 8 bits. Tras el fracaso del año anterior, las compañías españolas no lograron levantar cabeza al principio de la década. El software español se venía abajo sin remedio, creando cosas cada vez más simplonas y monocromáticas.

Dinamic, nuestro buque insignia, sólo pudo sacar tres juegos: Simulador profesional de Tenis, Buggy Boy (no eran malos, pero tampoco fueron lo que se esparaba) y Narco Police, el último gran juego que haría la empresa para los 8 bits -aprovechando de manera admirable tanto los gráficos como la memoria de estos ordenadores- y creando un título a caballo entre los shoot ´em up de toda la vida y lo que, en un futuro, conoceríamos como shooter. Otro gran pionero en toda regla que, tristemente, pocos recuerdan.

Por su parte, los chicos de AD salvaron los muebles con La aventura espacial y La diosa de Cozumel, este último un grandísimo juego -fue el primero de la trilogía Chichén Itzá- que, a pesar de venderse muy bien, estuvo algo eclipsado por las nuevas aventuras gráficas que eran las que arrasaban en el mercado por esas fechas.

Narco Police

La diosa de Cozumel


Opera Soft tuvo sin duda su peor año en 1990, su penúltimo en esto de los 8 bits. Angel Nieto Pole 500, Golden Basket, Jai Alai, Rescate en el Golfo y Soviet fueron sus cinco apuestas para ese año y prácticamente ninguna salió como se esperaba.

Topo Soft, la tercera en discordia, salió un poquito mejor parada con dos buenos títulos como Lorna y La espada Sagrada, de lo mejorcito nacional que vimos ese año pero, al igual que a Opera Soft, se les acababa el combustible. Se hizo evidente con sus Mundial de Fúbol, Gremlins 2 o Ice Breaker. También aguantarían sólo un año más.

Iber era la compañía que menos tenía que perder. Sus juegos nunca destacaron por ser gran cosa -seamos sinceros- y así lo reafirmó con títulos como Sabrina, Defcom 1 y Toi acid game, los tres para olvidar. Tras eso, no volvieron a sacar nada para 8 bits.

Zigurat fue otra de las que cayó ese año y se despidió con Jungle Warrior, Power and magic, Carlos Sainz y Sito Pons. Ni los dos grandes campeones españoles pudieron salvarlos. Fue también lo último que sacarían para los 8 bits. Después de eso se dedicaron durante algún tiempo a distribuir juegos extranjeros en España hasta que, a principios del siglo XXI, se fusionaron con Gaelco, una empresa que hace juegos para teléfonos móviles.
Es una pena pues, aunque nunca tuvieron el mismo tirón que las otras compañías españolas, siempre mantuvieron la cabeza muy alta y nos regalaron algunos títulos realmente inolvidables, sobre todo en su etapa como Made in Spain.

Y terminando con el producto nacional hablemos de Delta, otra de las compañías más jovencitas en crearse y también en caer sin remedio. Sus últimos títulos fueron Legend, Los Inhumanos y Tuma 7.

Rescate en el golfo

LornaSabrina


Pero no sólo eran tiempos malos para España. Lo mismo ocurría en el resto de las compañías. Ocean se venía abajo sin remedio. La compañía más poderosa del soft (de los ordenadores personales, claro) sólo tuvo destacable el Shadow Warriors, Narc y Night Breed. La creadora de uno de los mejores videojuegos de la historia para 8 bits (me refiero a Head over Heels) y de otros muchos -sin duda- grandísimos títulos entraba en barrena sin capacidad para controlarlo. Lo intentó sacando para 16 bits sus viejos éxitos pero, claro, los tiempos habían cambiado y todo aquello estaba ya vetusto y obsoleto.

U.S. Gold tampoco lo pasó mejor. Dinasty wars, E-Motion y Strider 2 fueron lo más destacable ese año además del Italy 1990, para así aprovechar el tirón del mundial de fútbol de aquel año. Pero también fue otra de las grandes compañías que claramente se venía abajo. Hicieron lo mismo que Ocean, sacar algunos de sus antiguos éxitos para el PC, Atari o Amiga, pero tuvieron el mismo resultado negativo.

Muchos fueron los que intentaron quemar sus últimos cartuchos con secuelas de grandes éxitos, véanse los casos de Dan Dare III, Back to the future II y III, o Rick Dangerous II y III, pero sin el efecto deseado. Aunque los mejores parados fueron Anco y su Kick Off que, aunque parezca el juego de fútbol más cutre de toda la historia (gráficamente lo era), en realidad asentó las bases para los simuladores de fútbol modernos. Debido a su éxito sacaron ese mismo año la segunda parte, Kick Off 2.

Narc
e motionKick off 2


Y, a pesar de títulos para el olvido como el Teenage Mutant Ninja Turtles (las pobres tortugas no se merecían esto), hubo al menos algunos juegos que se salvaron ese año. De momento tenemos las creaciones de clásicos, como Carmen Sandiego de Broderbund, Castle Master de Domark, Golden Axe de Virgin (la versión de Amstrad CPC no estaba mal pero, claro, ninguna igualaba a la recreativa original), Chessmaster 2000, Pipe Mania o Prince of Persia, posiblemente el último gran juego para 8 bits, el cual inició un nuevo canon en animación y, aparte de sus conocidas secuelas, ha inspirado títulos tan conocidos hoy en día como la saga Assassin's Creed.


Por último, no quiero despedir el año 1990 sin nombrar el Panza Kickboxing, Ironlornd, The Shadow of the Beast (el último gran título de Gremlin Graphics), Bloodwich (el primer juego de rol puro y duro en primera persona en 8 bits) y Night Shift, de los ahora ya legendarios Lucasfilm Games.

Golden axeBloodwitch




             

                    

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