^Volver arriba

 
Nos encontramos en un año clave en la historia de los videojuegos y podríamos decir que justo en el ecuador del fenómeno de los 8 bits. La avalancha del año anterior seguiría su curso sin que los juegos perdiesen un ápice de calidad y mejorando incluso la mayoría de ellos.

Quedémonos de momento en España. El reinado del videojuego español mejoró y se mantuvo esa línea de buenos juegos, maravillosos gráficos y gran adictividad. Y aunque Dinamic se mantuvo a la cabeza esta vez no fueron ellos los creadores del mejor juego español del año. Pero centrémonos de momento en ellos.

Quitando el Target Plus, un juego para disparar con joysticks en forma de pistola (técnica que ya había usado antes Topo Soft y que no tuvo demasiado éxito en nuestro país), sus demás títulos si fueron muy vendidos. Como ejemplos tenemos Hundra, Turbo Girl, Game Over 2 o Mike Gunner, aunque sus éxitos más sonados fueron sin duda el Aspar GP Master (simulador de motociclismo con el nombre de nuestro campeón Jorge Martínez Aspar) y la segunda parte del Army Moves, llamado para esta ocasión Navy Moves y que sustituía el viejo jeep por una balsa hinchable a motor (y del que, por cierto, se hizo un remake para PC).

Naturalmente continuaron con sus aventuras conversacionales, tema en el cual los chicos de Dinamic se llevaban la palma -pues eran ya prácticamente los únicos que las hacían- y sacaron Meganova, La Guerra de las Vajillas (una divertidísima parodia de la archiconocida Guerra de las Galaxias)  y la mejor aventura conversacional creada hasta la fecha: Los pájaros de Bangkok, con Pepe Carvalho a la cabeza, fue una adaptación de la famosa novela de Manuel Vázquez Montalbán del mismo nombre. Y no quiero olvidarme de uno de los juegos más divertidos que sacó Dinamic hasta ese momento, El Capitán Sevilla, un curioso superhéroe que utilizaba las morcillas españolas como arma arrojadiza para aniquilar a sus enemigos.

01   Navy Moves

03   La guerra de la vajillas

04   Capitan Sevilla


Opera Soft solía sacar pocos títulos pero su calidad era tal que siempre fueron los segundos de la clase (con permiso de Topo Soft). Este año no fue una excepción, pues sólo sacaron cuatro juegos, pero hay que ver qué cuatro.

El Mutant Zone fue tal vez el menos vistoso, y su Corsarios (un más que interesante "beat 'em up" de piratas) quedó eclipsado por los dos juegos que salieron antes que él y que casi le relegaron al olvido. Uno de ellos era Sol Negro, una magnífica aventura "mata-mata" galáctica con chica y gigantón cuya calidad gráfica y fluidez de movimientos fueron aplastantes en aquel momento.

Y el otro, ¿qué puedo decir del otro? Si por aquel entonces se hubiesen entregado premios como se hace ahora no sé cuántos podría habría haber ganado. Incluso las versiones de Spectrum y MSX (que tenían menos colores en pantalla) disfrutaron de unos graficazos de infarto para la época. Aunque todos nos rendimos ante la versión de Amstrad CPC de esta obra maestra, la cual incluso me atrevería a decir que superó a la posterior versión de PC que saldría más tarde. Y no creo exagerar porque, aunque en PC se incluyeron cantos gregorianos, su versión original en CGA de 4 colores lucía bastante peor que la versión de CPC.
Naturalmente me refiero a la genial, única, incomparable y legendaria La abadía del crímen, la adaptación del libro de Umberto Eco "El nombre de la rosa" al mundo del videojuego. Su programador, Paco Menéndez, se saltó a la torera varias reglas de programación (un profesor actual lo hubiera suspendido) para crear esa delicia en visión isométrica, esos gráficos de escándalo y una IA desconocida por aquel entonces para acompañar a esta maravillosa aventura no apta para mentes inquietas (la figura que teníamos de los abades jamás volverá a ser la misma tras jugar a este juego).
Creo que, en conjunto, sólo el Head over Heels -en el año anterior- era comparable a este juego, aunque el título de Ocean salió mucho mejor parado sobre todo porque su guión era original y el de los chicos de Opera no.


05   Sol Negro

05a   Corsarios

06   La abadia del crimen

 


Llega el turno de Topo Soft. Avalados por sus titulazos del año anterior, Topo creció y sacó a la luz variados juegos aunque algunos pasaron un poco desapercibidos, como fue el caso de Blackbeard, Rock and Roller, Titanic, Coliseum (basado en la película "Ben-Hur" ¡era un simulador de carreras de cuádrigas!) y Wells & Fargo.

Los éxitos, sin embargo, llegaron de la mano de Silent Shadow (otro clásico "mata-mata" de aviones, que al parecer era lo que a muchos les molaba por aquel entonces ¬¬), Chicago’s 30 y, por supuesto, el Emilio Butragueño, que como supondréis era de fútbol y de lo mejorcito que vimos en el deporte rey hasta la fecha. Estaba claramente basado en la exitosa máquina recreativa "Tehkan World Cup", sus gráficos también se le acercaban un poco (al menos en la versión CPC) y, aunque ni sus animaciones, fluidez y jugabilidad estaban a la altura de la recreativa original (ni de lejos), al menos era nacional cien por cien y lo más parecido que tuvimos por aquel entonces al citado simulador de fútbol en nuestros pequeños aparatos de 8 bits.

Pero al viejo “Buitre” lo desbancó el maravilloso Mad Mix Game, una nueva versión del Pac-Man de toda la vida pero con muchas, muchísimas novedades, gran calidad gráfica y diversión, sobre todo diversión. A día de hoy, en el siglo XXI, aunque han aparecido ya cientos de versiones del Pac-Man, ninguna ha tenido -ni remotamente- el impacto y la repercusión que tuvo en su momento el Mad Mix Game (salvo el original, claro) y la única forma de jugar (para mí) a los dos mejores juegos de este estilo es ponerse el Pac-Man de toda la vida o usar un emulador y jugar al maravilloso Mad Mix Game.

07a   Coliseum

08   Emilio Butragueño

07   Mad Mix Game



Made in Spain (la creadora del mítico Sir Fred) pasó a ser la aún hoy conocida Zigurat (esta ya os suena a los más jóvenes, ¿verdad?) pero no desarrolló demasiados títulos, la verdad. Arkos y Commando Quatro pasaron prácticamente desapercibidos pero lograron mantener alto el listón español con el magnífico París-Dakkar (este realmente sí que fue un gran simulador), Humphrey y Afteroids, el juego de navecitas de toda la vida pero más moderno, avanzado y adictivo.

Y no me quiero olvidar de dos compañías más: Zafiro, que no pudo hacer gran cosa con sus Atrog, The A-Team y Time Out (una lástima), y Diabolic, que sí salió mejor parada con el Nuclear Bowls.



09   Afteroids

 


Salgamos ahora al extranjero. Aunque el 88 fue legendario para España (posiblemente fue el año en el que nuestro software de verdad se comió el mercado europeo y nosotros decidimos hundirlo pirateando nuestros propios juegos), Ocean seguía por supuesto en lo más alto intentando dominar el mundo pequeño universo del videojuego. Y aunque la empresa se vio -claramente, ejem- afectada por nuestros productos, sacó muchos y muy variados títulos de inmensa calidad. Pero voy a mencionar tan sólo algunos como Typhoon, Platoon (basado en la película del mismo título), Phantom Club (un curioso y divertidísimo juego con vista isométrica que intentaba seguir la estela de los míticos Batman y Head over Heels, aunque para mí no lo consiguió), la conversión más esperada por aquel entonces de una recreativa, el mítico Operation Wolf (y no fue mala, aunque naturalmente no se acercaba ni remotamente en gráficos y jugabilidad a la recreativa original), la segunda parte de un clásico del deporte, el Match Day 2 y el Batman, the caped crushader, para mí el primer y auténtico precursor de todos los "Batmans modernos Beat 'em up" que hoy conocemos.


U.S. Gold, la segunda en discordia, sacó títulos buenos como 1943, 720 grados (un poco de skateboard para el cuerpo), la segunda parte de otro clásico, el Gauntlet 2 (que no tuvo el tirón del primero) y, continuando la saga de los “de todo games”, pues del calor de California nos llevaron a las heladas cumbres nevadas con el Winter Games. También tuvo títulos para olvidar como Psycho Pig UXB o Street sport basketball (que aunque era muy tentador, el juego en sí era horrible, o peor) y grandes juegos como Road Blasters, la conversión de la mítica máquina recreativa Street Fighter (nada que decir aquí) y, atención, la aparición de un legendario clásico en las pantallas de nuestros ordenadores: Heroes of the lance.

09   Operation Wolf

11   Winter Games

12   Heroes of the lance

De quien no fue el año fue de Gremlin Graphics. Sus títulos estuvieron a punto de esfumarse en el viento. Mickey Mouse, Mask 2, Mask 3 o Blood Brothers (y este no estaba mal del todo) casi echan por tierra a la compañía, salvada únicamente por su Dark Fusion. Fue el principio del fin de estos chicos a los que les costaría volver a sacar un juego y acabarían desapareciendo sin remedio. Fue prácticamente la primera de las grandes compañías del los 80 en caer.


Las segundas partes, como en años anteriores, también estuvieron presentes en 1988 aunque podríamos decir que fue un año con fracasos sonados en lo que a continuaciones se refiere. Como ejemplos podemos ver Arkanoid II, Astérix y la poción mágica, Bubble Bobble 2 (más de lo mismo, y con el primero ya teníamos de sobra), Football Manager II, Impossible Mission II o Target Renegade (una horrible segunda parte del Renegade).


De la quema se salvaron dos títulos. Uno fue el clásico Salamander, ni más ni menos que la segunda parte del Nemesis y uno de los grandes históricos de los videojuegos. Una auténtica leyenda en su género. No sé qué más puedo contaros acerca de este mito. Jugadlo y experimentad vuestra infancia, adolescencia o lo que sea que os enseñó los videojuegos. Eso sí, luego no me vengáis llorando...

El otro fue el Last Ninja 2. Su predecesor sólo salió en Commodore 64 pero fue tal el tirón que los chicos de System 3 (su desarrolladora) decidieron sacar su segunda parte para todos los formatos. Sólo en Commodore vendió más de 5 millones de copias (tela marinera incluso a día de hoy). Este juego nos enseñó un nuevo entorno gráfico, el "loot" útil y una banda sonora increíble.

13   Salamander

14   Last Ninja 2



Una de las compañías más afortunadas ese año fue Imagine. Aunque sacaron poco, fue todo de muchísima calidad. Tenemos por ejemplo el Wec Le Mans (a mí me pareció uno de los mejores simuladores de conducción de los 8 bits), The Vindicator o el Dragon Ninja.

Otra de las ganadoras fue Activision con su The Real Ghostbusters (aprovechando los dibujos animados que salieron ese año) y con su conversión a 8 bits de una de las recreativas más esperadas del momento; el Afterburner. Uno de los mejores simuladores de aviones de combate (y posiblemente el más famoso) que ha habido nunca.

 

16   Afterburner


Y para concluir el año 88 quiero recordar otros títulos que, aún sin ser gran cosa, sí fueron muy jugados como fue el caso de Star Wars - The Empire Strikes Back, Garfield, Fernandez must die, Mortadelo y Filemón (aquí tuvo que venir los la empresa alemana de Magic Bytes para sacar a los dos gigantes del cómic español en 8 bits -con el nombre de Clever & Smart-, patético), Beyond the Ice Palace, Abracadabra, y el gran éxito de una compañía medio novata, Titus y sus Crazy Cars, que es ahora mismo otro de esos  juegos  inolvidables y que han creado escuela.

17   Mortadelo

Fueron muchísimos los juegos que salieron y me es totalmente imposible nombarlos todos, pues incluso aparecieron títulos que a día de hoy desconozco. Ya por entonces los ordenadores de 8 bits contaban con un catálogo tan monstruoso y gigantesco que incluso te entraba la risa floja al verlo. Se han hecho estimaciones de que simplemente el ZX Spectrum terminó su vida útil con más de diez mil juegos. Vamos, que en 1988 -en mitad de su periplo- ya vio desfilar más juegos de los que incluso algunas generaciones de videoconsolas han visto jamás. Realmente pensábamos que éramos la puñetera vanguardia y creíamos que lo habíamos visto todo en cuestión de videojuegos. No obstante, 1989 empezaría a cambiar nuestras vidas. ¿Realmente lo habíamos visto todo? ¿De verdad estábamos a la última?

El escaparate

Escaparate Winter

Compra más barato en IG