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Aunque durante este año hubo empresas que estuvieron intratables, como fueron los casos de Ocean o U.S. Gold, lo cierto es que hubo una extraña epidemia que llevaba a todas las compañías a crear sus juegos a partir del cine y la televisión. Y no hablo por hablar. La lista es interminable: Aliens (un grandísimo juego en el que podíamos usar a distintos personajes), The attack of the killer tomatoes (para olvidar), Back to the future, Blade Runner, Friday the 13th, Highlander, Impossible Mision (basado en la serie y no en la película, que aún no se había estrenado), Miami Vice, Top Gun, Nosferatu, RamboTarzán. Sólo salvaremos de la quema a los pobres Goonies, que por lo menos el juego era adictivo y fue de lo más vendido de U.S. Gold.

 

Por lo tanto, gracias a esta terrible falta de ideas por parte del resto del mundo, las empresas españolas, con Dinamic a la cabeza, se encargaron de barrer a todo aquel que se las pusiera por delante. ¿Qué Elite saca el 1942? Yo te saco el Nonamed (interesante nombre para un juego que consistía en dar patadas). Anda, Mirrorsoft ha sacado el Boulder Dash III. Pues Dinamic saca el Dustin (uno de los pioneros en fugas carcelarias y además divertidísimo). Claro, no todo fueron éxitos para los chicos de Dinamic. Cierto es que tuvieron algunos títulos desafortunados, como Arquímedes XXI o Cobra´s Arc (y atención porque éste fue el primer paso real hacia las aventuras gráficas), pero empezó a avisar con sus dos entregas de Phantomas (más plataformas tipo Abu-Simbel Profanation), pero barrió en cuanto sacó su ya mítico Camelot Warriors: otro de plataformas y de los mejores hasta el momento en gráficos y guión (los más vejetes siempre recordaremos "el fuego que no quema" o "el espejo de la sabiduría").

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Pero incluso el todopoderoso Camelot Warriors fue sólo la punta del iceberg. Lo que estaba por llegar era tan simple como grandioso. Un juego de los de siempre, una buena música y mucha acción. Señoras y señores, con todos ustedes... Army Moves, uno de los juegos más vendidos y famosos de la historia de los 8 bits. Incluso a una de las conversiones de recreativas más esperada, el ya archiconocido Ghosts & Goblins, le costó competir ese año con nuestro Army Moves. Y no termina la grandiosidad del software español con los chicos de Dinamic. Tres empresas más hacen su aparición en escena. Una fue Made in Spain (la futura Zigurat), y lo hizo con su Sir Fred (¿quién no se ha columpiado en las lianas del castillo, o ha luchado con el malvado espadachín para salvar a la princesa?).

Otra en aparecer fue Topo Soft y también lo hizo a lo grande, como mandan los cánones. Las Tres Luces de Glaurung fue su primera obra y otro de los juegos más grandes que se vieron ese año. Lo malo de él es que, en breve, sería eclipsado por otro juego. Se llamaban Opera Soft, también españoles, y su primer juego sólo fue vagamente superado por el Army Moves. Una vez más, levantémonos para recibir al único, al inimitable y genuino  Livingstone Supongo. Otro juego de plataformas, sí, pero en el que se nos brindaba la posibilidad de usar distintos tipos de armas y artilugios (como una pértiga o un boomerang) para salvar distintas situaciones. Si le añadimos un águila muy pesada que si te agarraba te llevaba a su nido y te destrozaba todo lo que habías avanzado, nos encontramos con uno de los juegos más adictivos de la historia de los 8 bits y, posiblemente, el auténtico y verdadero precursor de juegos como Tomb Rider. Y para completar el círculo, aunque con menos renombre, no quiero olvidarme de ACE Soft y sus dos primeros juegos El enigma de Aceps y Troglo.

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Está bien. En España hicimos mucho y muy bueno. Pero, ¿es que el resto de compañías sólo hicieron versiones de películas a cada cual peor? No, también hubieron títulos con guión propio y muy, muy buenos, tales como The great scape de Ocean (este sí es considerado como el gran pionero de los juegos de fugas carcelarias), Bomb Jack de Elite, Breakthru de U.S. Gold, Green Beret de Imagine, Druid de Firebird o el ya mítico e increíble Saboteur (un juegazo en el que asumías el papel de un infiltrado ninja que debía poner una bomba) de Durell, otra de las nuevas que entraban en escena.

Y hablando de nuevas compañías, otra en pegar fuerte fue Piranha, que con su Trap door se aseguró las ventas, o Gremlin Graphics, que aunque su Nexus fue bueno, el éxito se lo llevó con el asombroso Jack the Nipper, aquel en el que controlábamos a un bebé insoportable en cuyo mundo absolutamente todo estaba en movimiento. Y como no, su Monty on the run, el topo preferido de los niños...

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También fue el año de las conversiones de las máquinas recreativas y se vio en títulos como el ya mencionado Ghosts & Goblins, Out Run (el gran clásico de los simuladores de velocidad), Donkey Kong (no se qué podemos decir ya a estas alturas sobre este clásico entre los clásicos), Express Raider, Paper Boy, Ikari Warriors o Kung Fu Master. También, aunque dicen que segundas partes nunca fueron buenas, hubo algunas que sí lo fueron, tales como Beach Head II, Buggy II, Cauldron II, Dinamite Dan II, Daley Thompson Supertest, Yie Ar Kung Fu 2 o Who dares win II (aunque no se si alguien ha conocido la primera parte de este juego…)

¿Y que nos queda?, pues lo mejor, sin duda alguna. En este año de copias descaradas, aparecieron grandes pioneros, como The Edge y su Fairlight. Este juego, aunque no era un juego survival ni de rol, sí es cierto que nos ofrecía muchas cosas hoy conocidas, como la ambientación en un castillo en donde debíamos resolver varios acertijos, sobrevivir a algunos encuentros y matar a determinados npcs para escapar de él. Por lo tanto podríamos considerarlo como un primer paso en ambos géneros dentro de los 8 bits. Tuvo también su segunda parte ese mismo año pero ésta no cosechó el éxito que la primera.

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Ultimate siguieron a lo suyo, el Isométrico-3D, y sacaron el Gunfright (esta vez en el salvaje oeste, en donde debíamos cazar a los forajidos más famosos) y Palitron, pero por desgracia no tuvieron tanto éxito somo sus predecesores pues Ocean, en el mismo estilo gráfico, sacó a la luz el Batman (aquel en el que debíamos encontrar las piezas del Batmóvil). Este juego sembró la semilla del título que Ocean sacaría un año después y que fue considerado como uno de los mejores juegos de la historia de los 8 bits. ¿Cuál? Tendréis que esperar a 1.987 para saberlo...

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Y para terminar el año no quiero olvidarme de otros títulos como el Avenger, Dan Dare, Firelord, Gladiator, Infiltrator, Jail break, la Armadura sagrada de Antiriad (el “Antiriad” para los amigos), Scooby Doo, Silent Service, Sweevo’s World o el Trivial de Domark (ahora sí, nuestro querido y eterno Trivial). Y, por supuesto, la aparición de otro clásico que hasta hace relativamente poco ha seguido dando caña en nuestros ordenadores, el Powerplay, de Arcana. Incontables son los juegos de este estilo que han salido ha raíz del mítico Powerplay.
Y si todo esto os ha sabido a poco esperad a ver lo que vino el año siguiente. 1987 nos trajo un aumento increíble de la calidad y nos ofreceió varios de los mejores y más famosos juegos de 8 bits.

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