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El año anterior pudimos ver cosas muy simples, marcianitos y juegos de plataformas muy típicos, resultado de primigenias ideas la mayoría a raíz de lo ya existente en videoconsolas o los videojuegos típicos que venían con algunos televisores. Pero en el año 85 no sólo se fijaron las bases para lo que serían los futuros juegos (tanto de los 80 como del siglo XXI), sino que nos preparó para la revolución que estaba por llegar.... Pero no adelantemos los acontecimientos y centrémonos en lo que ocurrió.

Roland in the ropes

Amsoft continuaba creando juegos simples pero muy adictivos, como fue el caso de títulos como 3D Boxing (otro pionero en su género), 3D Invaders, Airwolf o Beach Head, así como un poquito más de nuestro querido Roland, en esta ocasión "in the ropes".

Los deportes se asentaron definitivamente en los 8 bits. Si primero fue el antes citado 3D Boxing, otros títulos nos tuvieron también bastante distraídos, tales como el Rock & Wrestle de Melbourne House (otra de las grandes compañías de la época), Formula 1 Simulator, la saga de clásicos inigualables de Daley Thompson de Ocean (el gigante de las compañías de los 80) o el Frank Bruno's Boxing de Elite. Aunque el videojuego deportivo por excelencia de ese año fue el Matchday, también de Ocean. El deporte rey no podía faltar en nuestros ordenadores y, a pesar de su sencillez, fue el primero en incluir varias de las reglas del fútbol en un videojuego.

Yie Are Kung Fu

En cuestión de lucha nos encontramos con los míticos Yie Ar Kung Fu o The way of the Exploding Fist, sin duda el que lanzó a la fama a los australianos de Melbourne House. Y los amantes de los aviones tuvieron un buen año pues destacaron en este género grandísimos juegos. El Fighter Pilot (enorme simulador de vuelo para la época) o el Harrier Attack hicieron las delicias de los jugadores. El Raid over Moscow fue otro de los más jugados, a pesar de que su dificultad a veces era desesperante.

Pero los juegos de plataformas pegaban fuerte y se llevaron de calle el mercado de aquel año. Y comienzo a daros títulos que seguro no habéis ovidado: Android I y II, Argo Navis, Chuckie egg I y II, Jet Set Willy I, II y III, Pyjamarama, Strangeloop, Sorcery... Y así podríamos seguir hasta mañana. Aunque no todo eran plataformas. Los juegos conversacionales comenzaron a tomar forma y, como no podía ser de otro modo, lo hicieron con dos clásicos como El Hobbit y El Señor de los Anillos, ambos de Melbourne House y en inglés, aunque no tuvieron todo el éxito esperado.

Pyjamarama

La acción también tuvo su oportunidad. Aparecieron los dos primeros personajes del cómic en nuestros ordenadores, Superman de First Star y Zorro, de U.S. Gold, sin olvidar a nuestro querido Dinamite Dan. Y ya fuera de la acción nos encontramos con juegos de toda la vida como el Trivia (el antecesor del Trivial), el Pac-Man, Macadam Bumper (un buen simulador de las antiguas “máquinas del millón”) o el Ping Pong.

Y no quiero acabar con el plano internacional sin mencionar juegos como el Manic Miner II de Software Proyect, Dun Darach de Gargoyle Games, The Rocky Horror Show de CRL u Obsidian de Artic, el Commando de Elite (la conversión de la máquina recreativa del mismo nombre) y el Alien 8, la nueva aventura isométrica de los chicos de Ultimate.

Alien 8

Pero fue el mercado español el que había decidido dar la campanada. Ésta no se dio con Indescomp y su Fred (el personaje era una copia descarada de Indiana Jones) ni con La Pulga, que nos tuvo muy distraídos a la mitad de los españoles con ordenador. Tampoco la dio Dinamic con su Rocky (más boxeo, que es sano...), Olé toro (naturalmente ni que decir tiene que en el extranjero se vendió poco o nada), el Sgrizam o el West Bank, que no era sino la conversión de la recreativa con vista en primera persona en donde las puertas de un banco se abrían y teníamos que ir matando forajidos sin matar a los pobre civiles.

La susodicha campanada la provocaron, esta vez sí los chicos de Dinamic, con el único, el inimitable, el incomparable, el genuino Abu-Simbel Profanation. El juego de plataformas más simple de toda la historia (el personaje era una bola morada con patas y ojos) que cautivó a medio mundo. Y más que por los gráficos lo hizo por su terrible dificultad, lo adictivo que era y sus pantallas interminables, cada una de ellas con nuevos y desesperantes peligros a atravesar. ¡Qué bonito -y frustante- era ver a tu amigo el jugón pasándose esas pantallas que odiabas como si nada!...

Abu Simbel Profanation

Señores, había comenzado el negocio. El auge de los videojuegos era totalmente imparable, iban exponencialmente en aumento y con ellos su calidad y su dificultad. Las bases ya estaban asentadas para la increíble avalancha que viviríamos al año siguiente...

El escaparate

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