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Ha sido un día duro de trabajo. Llegamos a casa y tras encender la tele y ponernos cómodos, saqueamos la nevera y enchufamos nuestra videoconsola o bien nuestro flamante PC y nos ponemos como locos a continuar con ese videojuego que tantos dolores de cabeza nos está dando. El Call of Duty, el World of Warcraft, o el FIFA, no sin antes ver los magníficos vídeos de presentación, recrearnos con los gráficos en 3D y en definitiva, esas cosas de los videojuegos que poco a poco vamos asumiendo y considerando como “normales”.

Call of Duty, un juego
Pero no siempre fue así. Hubo una época en la que los gráficos eran monocromos, simples muñequitos hechos a base de cuadraditos, presentaciones limitadas a una sola pantalla estática y tiempos de carga de horas y horas (lo que hacía que no quitases el juego en todo el día). Pero aún por estas desesperantes cargas y juegos tan “arcaicos” a la vista de las nuevas generaciones, dichos juegos fueron la base de todo lo que conocemos hoy en día. No encontraréis un solo juego actual que no provenga de alguno de los videojuegos de antaño, cuando los ordenadores se limitaban a 16 colores y las videoconsolas tenían precios prohibitivos y sólo podíamos jugar a cuatro juegos contados en un enorme cartucho.

Pues bien, acompañadme unos momentos al pasado, donde seguro que aquellos fanáticos de la informática mayores de treinta años soltarán alguna lagrimilla que otra y después correrán en busca de su emulador preferido, mientras que los más jóvenes encontraréis algunos títulos que os sonarán bastante y que son el alma de lo que encontráis hoy en día. ¿Preparados?

 

En aquellos años los ordenadores de 8 bits comenzaron a venderse como churros en el mercado. La idea de tener una consola de videojuegos más barata acercaba a miles de personas a comprarlos masivamente por navidades. Y digo bien, consolas, pues sus lenguajes de programación para usuario, reducido al Basic más primitivo, pocas opciones daba de crear algo grande. Eso se lo dejábamos a los más experimentados. Y aunque ya existían ordenadores más potentes, aparte de tener precios prohibitos, en Europa prácticamente no se comercializaron. Con lo cual, algo que comenzó a ser de tan fácil manejo y más asequible, pasó a ser el juguete preferido de los niños, y los pioneros programadores se dieron cuenta en seguida del negocio, con lo cual se pusieron manos a la obra.

 

La mayoría de los juegos venían adjuntos a nuestra flamante adquisición, entre ellos casi todos los de Amsoft, una de las compañías pioneras en el tema. Estos no eran otros que el Amsgolf, nuestro querido Oh Mummy!, la saga completa del viejo Roland (Roland in Space, Roland in time y Roland on the run son los más conocidos), el único y genuino Rally (que para la época no era mal juego de carreras), nuestra querida máquina tragaperras Fruit Machine, el Mutant Monty, y sí, no me olvido de ella... la Plaga Galáctica, que tanta tensión nos ha hecho liberar en nuestra juventud. Uno de los primeros juegos de “marcianitos” (fuera de lo que eran las máquinas recreativas) en la historia para los 8 bits. La plaga galáctica

Pero no solo Amsoft dominaba la tierra. Otras compañías comenzaron su andadura por este mundo, compañías que más adelante serían los verdaderos pesos pesados del negocio. Así ocurrió por ejemplo con U.S. Gold, que lanzó un par de juegos ese año, destacando sobre todo el Bruce Lee. Por aquel entonces ya dejó entrever a lo que se dedicarían estos chicos: los juegos de lucha y acción.

Activision fue otra de esas compañías que llegaría lejos y comenzó con uno de los juegos que sería el más completito de ese año, el Ghostbusters, basado en la película del mismo título. Aunque el gato al agua en el año 84 se lo llevaron Mirrorsoft con sus dos partes del Boulder Dash, Software Proyects con el Manic Miner y los que han sido considerados como unos de los grandes visionarios del videojuego: Ultimate y su increíble Knight Lore. ¿Recordáis aquel juego en visión isométrica en el que un valiente explorador se convertía en hombre lobo y debía buscar el remedio? Seguro que sí. Este fue el primer juego de ese tipo de la historia y no el último de estos chicos. Aparte de eso, hubo algún otro de marcianitos como el Ahhh!, de CRL Software, pero el mismo nombre ya indicaba lo terriblemente malo que era este juego... Knight Lore

 

Y os preguntaréis, ¿es que en España nunca hacemos juegos? Sí, los hicimos y no pienso desvelaros todavía lo que estaba por llegar aunque, a simple vista, los juegos de ese año no dejaban mucho que desear. Por aquel entonces sólo los chicos de Dinamic (los mismos del PC Fútbol) se ocuparon del producto nacional. Pero títulos como los olvidados Mapsnatch y Yength no dieron mucho de que hablar. Sólo el Saimazoom y el Videolimpic sacaron a flote a nuestro país en cuestión de videojuegos. Saimazoon

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