^Volver arriba


Como ya os he contado en varias ocasiones, escribo mis textos basándome -sobre todo- en mis recuerdos y experiencias. Obviamente, es por ello totalmente imposible que yo tenga la verdad absoluta de nada y, si me apuras, tenga excesiva tendencia a exagerar o mejorar las cosas dado que siempre solemos mirar con un cristal color de rosa aquellos asuntos que más nos han gustado o marcado de alguna forma.

Sin embargo, se suele decir que la experiencia es un grado y la mía en cuestión de videojuegos es bastante amplia. Por favor, no digo que sepa más sobre ellos que otros, no. De hecho, creo que sé bastante menos que muchos. Mi primer videojuego fue el Pong (que venía incorporado en una vieja tele en blanco y negro que teníamos en la cocina), he jugado a las maquinitas Game & Watch, a los míticos arcades de los salones recreativos, a los ordenadores de 8 bits, a las consolas y a los PCs más avanzados. A lo que quiero llegar, por tanto, es que para bien o para mal podríamos decir que he vivido todo esto desde sus comienzos, que ya es algo.

Es por eso que cuando veo o leo ciertas cosas por la red me chirrían bastante al compararlas con mis recuerdos. Insisto, no hablo de saber más que nadie sino de haber estado ahí. Y una de esas cosas que descuadran con mi memoria (aunque reconozco que en ese momento yo era un niño de ocho años) es la famosa -o infame- historia sobre la crisis de los videojuegos de 1983.


La historia "oficial"
Podéis encontrar muchos textos sobre este tema en Internet. Ni siquiera me voy a preocupar en dejaros enlaces porque basta con buscar en Google o YouTube. Algunos añaden ciertas cosas, otros omiten otras, pero básicamente todos vienen a decir que determinadas consolas excesivamente caras con un hardware ignominiosamente malo salieron a la venta para ofrecernos juegos espantosamente horribles sin medida y/o compasión alguna. Simplemente había que sacar todos los juegos posibles independientemente de su calidad -porque estaban de moda- y eso provocó que las ventas se fueran al garete (debido a ese pavoroso control de calidad) y que el sector entrase en barrena porque nadie en su sano juicio se lo tomaba en serio.

Es entonces cuando entran en escena las míticas historias sobre la Atari 2600, el videojuego de E.T. el extraterrestre, el entierro de sus cartuchos en el desierto de Nuevo México, de que todo se iba a la mierda porque los videojuegos eran una moda pasajera y de cómo llegó Nintendo -dos años después- para salvarnos a todos de la destrucción total y absoluta y reflotar la industria con su Nintendo NES.


Mi historia
Vuelvo a insistir sobre que en 1983 yo era un niño de ocho años. Esto puede ser malo -pues mis recuerdos podrían ser tan creíbles como la teoría de que la Tierra es plana- o podrían ser buenos en el sentido de que, a pesar del tiempo, dichos recuerdos no están condicionados salvo por mis pasiones y deseos de aquella época y no deberían estar atados a otras opiniones. A vuestro criterio lo dejo.

La cuestión es que mis recuerdos de 1983 son bastante claros. Ese verano mis padres me llevaron -junto con un colega de mi padre y su familia- de viaje por Italia.
Recuerdo perfectamente cómo yo me acercaba a los conserjes de los hoteles o los bares a los que íbamos, les pedía cambio ¡en español! para las máquinas recreativas y ellos me lo daban. Porque, sí, había una máquina recreativa en cada bar de España, en cada hotel de Italia y, si me apuras, en cada panadería de Europa. Tener una "maquinita" de esas garantizaba mucha gente a su alrededor deseosa de gastar impunemente sus monedas.
Y Recuerdo también cómo hablaba con niños italianos mientras hacíamos cola para jugar a las recreativas, cambiando impresiones y contándonos trucos para pasar tal o cual nivel.

Diréis que es imposible que un niño de ocho años se comunicase de esa forma con gente de otro país, que podría ser porque los idiomas son parecidos o, simplemente, que mis recuerdos están claramente trastocados por el tiempo. Bueno, yo creo que la pasión de un niño por lo que ama es universalmente comprensible y -a lo que quiero llegar- que en ese año los niños de toda Europa jugábamos a las recreativas y compartíamos nuestras experiencias mientras esperábamos nuestro turno para jugar.


También recuerdo -incluso un año antes- jugar a las malditas Game & Watch (a mi adorada maquinita de Popeye) y recuerdo echar cinco duros (veinticinco pesetas de la época) a toda máquina recreativa que veía. Recuerdo perder vergonzosamente a las distintas versiones existentes del Space Invaders o ser humillado miserablemente por el Spy Hunter. ¡Dios, cómo odio ese juego!


Pero si hay algo que no olvidaré jamás fue el hecho de que un compañero de colegio (con el que no solía tratar mucho, por cierto) me invitase un día a su fiesta de cumpleaños en su casa y, allí, verlo sacar un "estúpido y minúsculo" teclado que parecía de goma. Intentó conectarlo dos o tres veces a su televisión y recuerdo que nos burlamos de él alegando que no sabía encender su tele.
Tras varios intentos de hacer algo, vimos que una imagen muy "molona" apareció en su tele acompañada de unas rayas azules y negras (con un asqueroso y chirriante pitido de fondo) y descubrimos cómo una especie de máquina recreativa pero con colores negro y amarillo aparecía ante nuestros ojos. Recuerdo a mi compañero de colegio manejar a un monigote usando aquellas ridículas teclas y cepillarse como si nada a todo enemigo que aparecía en pantalla.

Porque, sí, el ZX Spectrum había nacido y con él todo un fenómeno en la industria del videojuego. Aquel pequeño micro-ordenador, con menos memoria que cualquier reloj de pulsera actual, desató la fiebre del videojuego en Europa, se comió con patatas a la "tan adorada" Nintento NES y fue el detonante para que entrasen en escena los míticos ordenadores MSX y Amstrad CPC, creando así una etapa legendaria en el mundo del entretenimiento que duraría casi ocho años.
Y no me olvido del Commodore 64, la gran bestia del momento, el 4K de los años 80. Ordenador que nació también en 1982 pero que fue gracias al Spectrum y su tirón por lo que adquiría -a pesar de su elevado precio- una enorme popularidad.

Con aquellas máquinas, viviríamos lo que hoy se conoce como la Edad Dorada del Software Español, una época en la que empresas como Dinamic, Opera Soft o Topo Soft crearían títulos de una calidad exquisita y reconocidos en toda Europa, títulos como el Abu Simble Profanation, Livingstone Supongo, Army Moves o Mad Mix Game.
Por no hablar de otras grandes joyas de la corona (ya hablando de empresas fuera de España) y auténticos pioneros como Knight Lore, Head over Heels, The Great Scape o Saboteur entre otros.


¿Por qué entonces se habla de una crisis en 1983?
El problema en sí fueron las videoconsolas y, sobre todo, Estados Unidos.
Hasta ese momento podríamos decir que fue aquel país quien llevaba la voz cantante en lo que a "entretenimiento de salón" se refiere. Sí, Nintendo y Sega ya tenían sus consolas pero, aunque la primera triunfó más, lo hizo en el sector portátil gracias a las Game & Watch ya que eran baratas y se podían comprar en cualquier juguetería. En lo que a consolas tal y como las conocemos hoy en día se refiere fueron los estadounidenses los que más destacaban -gracias a máquinas como las Atari o las Mattel- y, sinceramente, aquello era un espanto de aparatos.
De sus juegos mejor ni hablamos. No me extraña que se hable de esto como "crisis".


De ahí que aparezca toda esta historia. Crisis la hubo, sí, pero sólo en Estados Unidos. Ellos no tuvieron micro-ordenadores, no conocieron todo cuanto vivimos aquí (o, lo que es lo mismo, para ellos no existió) y los ordenadores que tenían, aunque fueron la auténtica base de su programación y gracias a ellos contamos hoy -por poneros un ejemplo- con juegos de mundo abierto y ciclos de día y noche (¡gracias, Ultima, y tu programación en Apple II), son las consolas las que llegan al gran público, venden más y mueven el mercado debido a que no necesitan ningún conocimiento informático para hacerlas funcionar, son más baratas y ocupan menos espacio.


Por tanto, sí es cierto (desde cierto punto vista, como decía el maestro Obi-Wan Kenobi) que Nintento salvó la industria, pero sólo la de las videoconsolas.
Gracias a sus componentes, precio y control de calidad se volvió a creer en ellas. Gracias a ella aparecería la Sega Master System y, bueno, a partir de ahí ya sabéis la historia.


Reflexión final
Si habéis leído hasta aquí entonces os quedará claro que el tema de la crisis es una historia contada a medias. Cierto es que si un país importante en este sector como lo es Estados Unidos tiene problemas, lo lógico es hacerse eco. Vale.

Sin embargo, me parece una total y brutal falta de respeto hacia los europeos hablar tan alegremente de la crisis del 83 cuando fuimos nosotros precisamente los que marcamos el camino a seguir en la industria. Y no sólo porque muchos de los juegos más famosos que se conocen se hayan programado inicialmente en Commodore o en Amstrad. Es que literalmente los padres de casi todos los juegos que jugamos hoy en día nacieron en aquellos ordenadores (y si no me creéis, ponedme a prueba, acepto el reto) y se está ignorando todo esto porque "hubo una crisis en 1983 que casi destruye la industria del videojuego".

De hecho, os digo más; preguntaos cuántos de los mejores y más punteros juegos actuales se programan en Europa. ¿Cuántos están desarrollados aquí y cuántos están disponibles para todas las plataformas, incluido el PC? Ahí tenéis la respuesta.

Llega un momento en el que parece que el PC se equipara al teatro. La actuación nació en el teatro y ahora todo actor -que se crea que se precie- quiere actuar sobre el escenario para demostrar que vale.
La programación nació en los ordenadores y ahora todo desarrollador necesita hacer un buen juego en PC para demostrar que es bueno. En fin.


Así que, aunque como dije al principio mis recuerdos pueden estar trastocados y -naturalmente- no tengo la verdad absoluta, lo único que os pido es que, si creéis que algo de razón podrían tener mis "batallitas" por favor, cuando alguien os hable sobre la crisis del 83 simplemente preguntadle: "crisis del 83 vale pero, ¿dónde?". Con eso me doy por satisfecho.


El escaparate

Escaparate Winter

Compra más barato en IG