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Como ya sabréis, últimamente estamos siendo constantemente bombardeados con noticias sobre la infame resolución 4K. Las videoconsolas ni siquiera han conseguido aún que todos sus juegos vayan a sesenta fotogramas por segundo y, sin embargo, compañías como Sony o Microsoft (bueno, realmente sólo ellas) intentan convencernos a diario de lo increíblemente bien que se verán las cosas en sus futuras consolas.

Pero, ¿qué hay de verdad en toda esta agresiva publicidad? ¿Debemos dar ya el paso y comprarnos un televisor 4K? La respuesta rápida sería que no.
Ha sido sencillo, ¿verdad? Pues, ale, a casita con el recado.

Bromas aparte, hace poco me compré un televisor de estas características y, aunque lo hice por razones que nada tienen que ver con la mejora gráfica -y que os explicaré más adelante-, como ahora ya tengo la experiencia para hablar sobre ello me gustaría orientaros un poco sobre este tema, ya que tal vez pueda ayudar a los más indecisos a disipar sus dudas.

 troll vino


¿Qué me ofrecen los 4K?
En cuestión de vídeo la respuesta es sencilla y evidente, una calidad de imagen sensacionalmente nítida. Es prácticamente comparable a ver las cosas a través de una ventana o incluso mejor, pues no hay brillos que nos molesten. Ya no apreciaremos pixelado alguno o difuminados raros y ver las texturas de las cosas es prácticamente como verlas si estuvieras ahí. En definitiva, es un formato que más temprano que tarde acabará estandarizándose pues la mejora visual es, a todas luces, notable.

En cuestión de videojuegos la mejoría visual sigue siendo claramente apreciable, pues difícilmente -incluso pegados a la pantalla- veremos dientes de sierra, la vegetación aumenta su calidad considerablemente, las texturas son más nítidas y desaparecen brillos extraños producidos por el pixelado (sobre todo en objetos metálicos lejanos y similares), efectos Moiré y todos esos pequeños defectillos que tal vez, aunque los veíamos, no molestaban demasiado pero que cuando vuelves a los 1080p tras haberlos eliminado en 4K es cuando ya los notas en exceso. Es en ese momento cuando empiezas a "probar la sangre" de los 4K y te das cuenta de que quieres verlo ya todo así.
Lara4kEl resultado es que veremos los juegos mucho más como un conjunto, como, digamos, una obra completa en vez de ver personajes más o menos difuminados que, a veces, pudieran desentonar o destacar sobre el entorno. Además, y lo principal, es que gracias a esta resolución se consigue esa percepción que tenemos de los juegos cuando los vemos a la relación correcta de distancia y resolución. En 4K puedes conseguir dicho efecto incluso estando a medio metro de una pantalla de 50".

Es por esto último por lo que yo me compré el televisor 4K. Juego cada vez más en la tele antes que en el monitor y mi televisor, que es de 40", está a metro y medio o dos metros de distancia de donde me siento (o me tumbo, para qué nos vamos a engañar). Como consecuencia, no veía los juegos tan bien como quisiera, apreciando mucho el pixelado. Lo ideal hubiese sido comprar un aparato de 2.5K (2560x1440 pixeles) pero prácticamente no existen televisores en el mercado con esa resolución y los monitores para PC de esas características son muy caros. Al final, un televisor 4K fue la solución ya que, aparte de contar con muchas resoluciones intermedias entre los 1080p y los 2160p con las que poder jugar, me salió más barato que un monitor de 1440p.

 

 ¿Con qué puedo ver los 4K?
Aparte de con -obviamente- un televisor que tenga esta resolución, en cuestión de vídeo puedes hacerlo con un reproductor Blu-ray que los soporte o bien con reproductores digitales y vía streaming ya sea con las consolas de última generación o con un PC. En este apartado no hay mucho problema.

Pero si hablamos de videojuegos la cosa se complica. Puedo afirmar que ahora mismo, a día de hoy, en octubre de 2016, sólo el PC puede mover decentemente juegos a esta resolución y no un PC cualquiera. Se necesita una tarjeta gráfica de gama alta (altísima) para poder hacerlo y ni siquiera existe la que mueva los juegos más punteros gráficamente en calidad ultra, con todas las opciones al máximo, a sesenta fotogramas por segundo. La Nvidia Titan X, lo máximo que hay ahora mismo en tarjetas gráficas, es la única que se acerca a esas tasas pero cuesta la friolera de mil doscientos euros. No sé si merece la pena, la verdad.

De las videoconsolas olvidaos. No pueden mover los juegos a 4K, así de claro. Que no os líen con publicidad engañosa. Tal vez puedan hacerlo con juegos algo antiguos y remasterizaciones, pero poco más. Recordad que todavía siguen teniendo problemas para conseguir mover las cosas a más de treinta fotogramas por segundo en 1080p, de ahí que no entienda el por qué de esta campaña tan agresiva a favor de esta resolución cuando no hay máquinas que la soporten. Ni siquiera es un estándar en PC.


¿Qué contenido hay en 4K?
Ahora mismo poquísimo. Las películas en Blu-ray bajo esta resolución se cuentan con los dedos de una mano, Netflix tiene sólo unas pocas series para poder disfrutarlas a 2160p, en YouTube pueden verse algunos vídeos de muestra (la mayoría de Sony, para intentar colarnos sus televisores 4K) pero poco más. 

Aunque todo avanza cada vez más deprisa, hay que recordar que En PC estuvimos unos veinte años con la resolución 768p mientras que los televisores domésticos ni siquiera llegaban a los 720, y los famosos 1080p no fueron más o menos un estándar hasta el año 2012. Por eso me muestro un poco escéptico ante la idea de que los 4K desembarquen de forma inminente en nuestros hogares.
skyrimSi volvemos a los videojuegos y al mundo del PC descubriremos, además, que los títulos actuales no están ni por asomo preparados para esta resolución. Las texturas siguen sin superar en la mayoría de los casos unas tasas de resolución de 1024x1024, lo que hace que bajo los 4K veamos a veces una mayor repetición de las mismas, generando así un efecto contrario al que buscábamos y empobreciendo, en cierta medida, el texturado y la calidad gráfica del juego.
 
Y si sólo fuese eso tendría un pase pero, gracias al televisor 4K, he podido comprobar cómo hay centenares de juegos que ni tan siquiera te dejan pasar más allá de los 1080p. Algunos no te muestran correctamente la resolución si no es la misma que la que tienes en tu escritorio de Windows, otros te dejan seleccionar resoluciones altas pero luego te siguen mostrando las cosas como les da la gana y los hay que ni tan siquiera te dan opciones más allá de esos 1080p. Y no hablo de juegos antiguos, de esos que los vejetes como yo jugábamos en la Edad Media, no. Hablo de productos de 2015 y 2016.


¿Debo dar, entonces, el paso a los 4K sí o no?
Por todo lo comentado antes mi consejo es que aún no. Creo que es algo pronto y es muy probable que, si no sois unos usuarios muy exigentes, desaprovechéis de momento esta tecnología. Simplemente es que no hay contenido reseñable que la use ahora mismo, la verdad, y no creo que empecemos a verlo hasta, más o menos, el año 2019-2020.

¿Y por qué esa fecha? Pues porque, para entonces, es de suponer que ya habrá salido una nueva generación de videoconsolas que use medianamente bien esta resolución y la introduzca en nuestros hogares. Además, en el mundillo de las tarjetas gráficas es previsible que tanto AMD como Nvidia hayan sacado -más o menos por el 2018- una nueva generación de productos que sean los que den el salto definitivo a los 4K

Ahora bien, todo en esta vida tiene un punto medio y en los 4K -a pesar de que nos intenten convencer de que es éso o nada- también lo hay. Si ves algún televisor de oferta o eres un nervioso de la tecnología -como yo- y quieres estar a la última, pues aunque no haya mucho contenido sí que se le puede sacar partido a un televisor UHD. Hay varias resoluciones interesantes entre los 1920x1080 y los 3840x2160 (el 4K real son 4096x2160) que compañías como Sony o Microsoft parecen querer omitir. Tenemos, por ejemplo, los 3200x1800 o los 2880x1620 que, sin ser 4K, son resoluciones que nuestras tarjetas alcanzarán más fácilmente sin sacrificar demasiadas opciones gráficas y dándonos una mejora visual también muy notable.

Además, el re-escalado que hacen estos aparatos (siempre que cuenten con la tecnología upscaling, aunque la inmensa mayoría lo hace) es maravilloso. Prácticamente no vas a notar diferencia viendo algo a 1080p en un televisor FullHD y uno UHD. Así que en ese aspecto podéis estar tranquilos. 

Pero si no sois jugadores exigentes, no tenéis un PC poderoso -y no tenéis en mente compraros uno- o sólo queréis el 4K para ver películas o series de televisión entonces, definitivamente, no hagáis gasto y esperad un poco. Ahorrad ese dinero o destinadlo a la compra de un nuevo y mejor televisor FullHD o de una tarjeta gráfica que mueva los juegos a esa resolución sin despeinarse.

 

 

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