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Para mí, las fuentes de alimentación son las grandes olvidadas cuando se habla acerca de los componentes de un PC. Nos bombardean sobre qué tarjeta gráfica comprar, qué procesador tiene más núcleos o cuántos gigas de memoria RAM necesitaremos para mover determinados juegos. Sin embargo, en pocos sitios se nos informa sobre fuentes de alimentación (en foros y poco más) cuando, en realidad, son uno de los componentes más vitales y que, mal elegidas, pueden ser el foco de numerosos problemas que podría tener nuestro PC sin nosotros saberlo.

Por poneros un ejemplo, ¿sabíais que las fuentes de alimentación pueden ser la causa de numerosos pantallazos azules de la muerte en Windows y la inmensa mayoría de usuarios acaba peleándose con otros componentes o drivers que nada tienen que ver? Bueno, más adelante os explicaré esto pero, de momento, vamos a intentar comentar un poco cómo debemos elegirlas para evitarnos problemas.

Lo primordial en una fuente de alimentación es que llegue a suministrar la potencia que más se aproxime a la que realmente dice que tiene. Esto puede pareceros una broma pero no lo es en absoluto. De hecho, ninguna llega nunca a proporcionar el 100% de la energía que indica.
Esto es fácilmente comprobable viendo la etiqueta que lleva la fuente, en donde se nos muestra su potencia, su voltaje y su amperaje. No quiero liaros con tecnicismos porque al final creo que eso enreda más que ayuda, de modo que simplemente deciros que mirando sus líneas de salida de +12V es en donde veremos la potencia real que nos va a suministrar la fuente de alimentación. Por desgracia, muchas veces no vamos a poder saber esto hasta que la desempaquetemos.
amperajeEsta falta de potencia es la que puede provocar esos pantallazos azules de los que os hablaba al principio. En un estado más o menos de reposo (cuando navegáis por internet, veis algún vídeo o hacéis algo digamos "normal") no suele haber problemas. Pero en cuanto nos ponemos por ejemplo un juego, la tarjeta gráfica va a demandar muchísima potencia (casi toda) y si la fuente no puede dársela entonces puede producirse un reinicio de nuestro PC o el mencionado pantallazo azul de la muerte.
Si nuestra placa base viene equipada con el llamado Anti-Surge podremos fácilmente detectar que nuestra fuente de alimentación falla, pues al reiniciarse el ordenador nos dirá que lo ha hecho por un fallo de energía. Pero si no lo tiene o lo tenemos desactivado entonces lo que ocurre es que Windows sólo nos dirá lo que se estaba usando cuando se produjo el fallo y, claro, eso puede ser desde un acceso a la memoria hasta el puñetero driver del ratón. Con lo cual, como veis, podríamos volvernos locos por no saber cuál es realmente el problema.

Todo esto viene dado porque las fuentes de alimentación transforman una parte de la electricidad suministrada en calor y otra en energía realmente aprovechable por nuestro PC. De ahí que sea muy importante comprar siempre y sin excepción productos que estén etiquetados con la certificación 80 plus. Eso lo que hace es garantizarnos que nuestra fuente nos va a proporcionar, como mínimo, el 80% de energía útil mientras que transformará el 20% restante en calor.
En la siguiente tabla podéis ver el % real de energía que suministra una fuente de alimentación 80 plus según su grado certificación y dependiendo de si está trabajando al 20%, al 50% o al 100%. Las columnas mostradas en la zona de 115V hacen referencia al voltaje norteamericano mientras que las de 230V hacen referencia al europeo.
80plus
Vale, entonces ¿cómo elijo mi fuente de alimentación?
Por norma general y suponiendo que sólo queramos un PC para jugar y trabajar, nada relacionado con tener un servidor, veinte discos duros o cosas raras similares, la fuente realmente nos la va a dictar nuestra tarjeta gráfica. Es el componente que más energía demanda con diferencia y si ésta nos pide, por ejemplo, una fuente de 500W eso será lo que necesitemos, pues esta orientación se hace incluyendo ya los otros componentes básicos e indispensables de un PC como el procesador, la memoria RAM o el disco duro.
¿Eres de los que quieres dos tarjetas gráficas para jugar a 4K? Pues necesitarás el doble de potencia, como es lógico.

Lo más corriente -y con lo que prácticamente nunca se suele equivocar el usuario medio- es comprar fuentes de alimentación de 600W 80 plus bronze. Con esto tendremos de sobra para nuestro PC siempre y cuando, como os digo, hablemos de algo que no se salga fuera de lo normal. Aún así, os invito a que visitéis el Extreme Power Supply Calculator, una web en donde podremos introducir el ordenador que tenemos -o queremos- y ésta nos calculará la potencia real que necesitará ese PC y nos recomendará fuentes de alimentación acordes a nuestras necesidades.
A mí me gusta cubrirme las espaldas de modo que, si la web me dice que el PC consumirá por ejemplo 440W, yo tiraría hacia lo alto y compraría una fuente de 500W o 550W 80plus (bronze en adelante), por si acaso en el futuro decido cambiar algún componente o añadir algo que me exija más potencia.

Por último nos quedaría hablar de si la fuente de alimentación queremos comprarla modular o no. Esto es muy sencillo. Una fuente modular es aquella en la que los cables que alimentan los componentes del PC no están unidos a ella, sino que los podemos poner y quitar nosotros mismos según nuestras necesidades. Obviamente, si eres de los que les gusta meter mano habitualmente al ordenador o necesitas espacio en su interior porque tienes una caja reducida, una fuente de alimentación modular es lo ideal.
fuente modular

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