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El 2015 ha sido el año de la aparición de las Steam Machines, un proyecto ilusionante que en principio parecía que podría competir con las videoconsolas (algunos pensaron que incluso se las iban a comer) pero que con el paso del tiempo ha ido perdiendo fuelle. Las primeras precompras hicieron prever un aparente éxito pero recordemos que siempre en esos momentos las unidades son muy limitadas precisamente para evitar fiascos. Tras esas ventas iniciales parece que todo se desinfló un poco, de modo que vamos a intentar averiguar el por qué ha podido ocurrir eso.

Primeramente debemos explicar un poco qué son las Steam Machines. En realidad son PCs, ya que sus componentes nos son fijos para todos los productos y varían de unas máquinas a otras además de poder ser cambiados fácilmente por otros si así lo deseamos. Pero lo que las hace diferentes es su reducido tamaño -ideal para ser transportadas y colocadas en cualquier sitio- y sobre todo que el sistema operativo con el que cuentan es SteamOS, un software basado en Linux dedicado exclusivamente a videojuegos y cuya apariencia y manejo son similares a los que tienen los sistemas operativos de las videoconsolas.

Ahora que lo tenemos un poco claro con esta descripción básica podría parecer que la idea es sensacional. Algo del tamaño de una videoconsola, tan sencillo e intuitivo de manejar como estas y con la potencia de un PC. El sueño de cualquier jugador. Lo que pasa es que, bajo mi punto de vista, estas características a priori tan maravillosas pueden ser también el gran punto débil de las Steam Machines y explicarían el por qué parecen haberse quedado un poco en el limbo.
Steam Machines
Empecemos por lo más sencillo de todo. Las Steam Machines sólo funcionan con el catálogo de juegos de Steam, lo que significa que si quieres jugar por ejemplo a juegos de EA tan potentes y famosos como Los Sims 4, Star Wars Battlefront, Dragon Age Inquisition, Mass Effect 3, Battlefield 4 o los FIFA pues no vas a poder hacerlo. Para eso debemos sustituir el sistema operativo SteamOS por Windows o bien crear una nueva partición en el disco duro en donde instalarlo aparte, con lo cual ya estás obligando al jugador a meterse en berenjenales sólo para poder jugar a esos juegos.
Podría ocurrir que con el abrumador catálogo que tiene Steam no juguéis nunca a ningún título de EA pero, para esta ocasión, os voy a pedir que me permitáis dudarlo pues incluso yo -que no adoro precisamente a esta compañía- tengo algunos de sus juegos y, por poneros un ejemplo, este mismo año posiblemente compre el Mass Effect Andromeda, que será suyo. Como veis, un único juego me complicaría mucho la vida si no tuviese un PC o una videoconsola aparte de la Steam Machine. Eso o directamente me quedaría sin jugarlo.

Por otro lado debemos recordar que SteamOS es un software aún en pañales y todavía se está puliendo. Al parecer se han hecho varias pruebas y parece que los juegos tienen una pérdida de rendimiento de entre un un 10 y un 50% en algunos casos con respecto a Windows 10, lo cual es un problema si nuestra Steam Machine es, digamos, de la gama más básica.
Está claro que estos problemas de rendimiento se acabarán corrigiendo con el tiempo (o al menos eso creo yo) pero a día de hoy, a princpios del 2016, es lo que hay y tenemos que mencionarlo.

El último y gran problema que veo es que hay una gama demasiado amplia de Steam Machines, lo que hace que el jugador menos entendido no sepa muy bien cuál comprar o por qué ha de pagar más por un modelo que por otro. Parece que, en vez de unificar un poco para atraer al jugador, lo que han hecho ha sido aprovechar el tirón para vender distintos modelos de PC pero con otro nombre y otra forma.

Si por ejemplo las Steam Machines se hubieran limitado a digamos tres únicos modelos (llamémoslos para entendernos gama básica, gama media y gama alta) entonces el usuario ya tendría perfectamente claro cómo iría el asunto. Pero al poner a la venta tanto modelo distinto y además al mismo precio que cualquier otro PC pre-montado pues lo único que se ha conseguido es liar al consumidor y darle la sensación de que, para todo eso, le compensa más quedarse con su consola o bien comprarse un PC por cualquier otro lado y ya si eso instalarle el SteamOS por su cuenta, pues este sistema operativo es abierto, gratuito y descargable desde la web de Steam.

Estas tres razones son por las que creo que las Steam Machines no están teniendo el éxito deseado. A menos que tengamos extremadamente claro que sólo queremos jugar a los juegos de Steam, en el salón de nuestra casa sin posibilidad alguna de hacerlo de otra forma o que nos pueden hacer un buen servicio cuando nos vayamos de viaje o de veraneo, sinceramente no creo que ahora mismo merezca la pena invertir en ellas.

No digo que sean un fiasco o mala idea, al contrario. Creo que pueden ser un producto muy interesante y competitivo en la industria del videojuego si se lo montan bien pero, ahora mismo, también creo que hay mucho camino por recorrer para que de verdad llamen la atención del usuario medio. Y el primer paso debería ser abaratarlas de precio y unificarlas en unos pocos modelos muy contados. La mejora del sistema operativo estoy casi seguro de que vendrá con el tiempo.

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