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Si eres una de esas personas que aún no tiene videoconsola, suspiras por una y no sabes si comprarte la A, la B o la C, yo te propondría la opción D, que es comprar un PC. Como es lo que conozco bien, me veo entonces con capacidad de comentaros que se le puede sacar muchísimo partido, que la cantidad de juegos que encontraréis es absurda (cuenta con casi todos los títulos que salen en consola, con sus propios exclusivos y además con indies de muchísima calidad) y que cada día se juega más cómodamente con él gracias a Steam y los numerosos periféricos que tiene. No obstante, todo nuevo usuario tiene que lidiar con la eterna pregunta: ¿qué máquina me compro?
Lo cierto es que las "revistas especializadas" y las compañías desarrolladoras nos venden mucho la moto, nos inflan los requisitos de los videojuegos y en muy pocas ocasiones nos explican correctamente qué necesitamos de verdad y cómo funciona. Eso provoca que nos gastemos más dinero del necesario o que, al final, los componentes que tenemos no nos sirvan para jugar como quisiéramos (esto pasa más a menudo en el mundo de los portátiles). Por lo tanto me gustaría haceros una mini-guía sobre el tema, pero no poniendo precios y varios PCs para que elijáis uno, no. Ya hay muchas comparativas de esas en la red. Lo que quiero es explicaros un poco lo que necesitáis de verdad si queréis jugar y que podáis así reconocer si lo que os muestran es de verdad bueno o si os hace realmente falta.

EL PROCESADOR
Como ya sabéis ahora parece que está muy de moda eso de tener muchos núcleos. ¡Cuantos más mejor! Pues la realidad es que, a día de hoy, los videojuegos siguen sin repartir correctamente las tareas entre ellos y, por norma general, no se usan satisfactoriamente más de tres (la mayoría sigue usando dos). De modo que prácticamente cualquier procesador para PC de sobremesa del mercado actual es capaz de correr un juego de última generación.

En el caso de Intel, un Core i3 tiene dos núcleos y es capaz, digamos, de emular otros dos. De hecho, el sistema operativo os reconocerá cuatro. Por lo tanto, juegos tan poderosos como The Witcher 3 arrancan sin problemas en PCs con estos procesadores. En el caso de AMD, al no tener esa misma tecnología y usar una diferente distribución de la información por núcleo, basta con que el procesador tenga cuatro. Y aunque es cierto que el rendimiento podría a priori no ser el perfecto, que no os engañen, se nota muy poco o nada en juegos y menos aún si el procesador está compensando con una tarjeta gráfica decente. Naturalmente, si queréis hacer cosas más gordas aparte de jugar (como edición de vídeo o el retoque fotográfico avanzado) entonces sí que lo notaréis.

Si creéis que le vais a dar más caña a vuestro PC, aparte de con juegos poderosos, con alguna que otra aplicación en segundo plano que tire mucho del procesador (si queréis grabar vídeos de vuestros juegos o editarlos a nivel usuario, por ejemplo), entonces lo suyo es que compréis un Intel i5 con cuatro núcleos o bien un AMD con seis. No necesitáis más y los juegos irán sobrados. Para que os hagáis una idea, yo tengo un Intel Core i5, grabo y convierto los vídeos a otro formato mientras estoy en los juegos y estos no se resienten en absoluto.

Los Intel i7 o los AMD con ocho núcleos están destinados a la programación, la edición de vídeo más profesional o los trabajos gráficos más avanzados y exigentes. A menos que sea eso lo que os interesa, puede que tal vez este no sea un dinero tan bien gastado ya que, aunque ocho o más núcleos os pueda parecer una buena inversión ahora mismo para que os dure más el PC, no es probable que los videojuegos a corto plazo los utilicen y, para cuando lo hagan, posiblemente habrán aparecido procesadores mejores.

Además esto tiene un peligro. Mucha gente piensa que los núcleos lo son todo. Los i7, por ejemplo, en muchos casos tienen más núcleos pero menos velocidad de reloj (los famosos gigahercios) y los juegos se basan bastante en ellos antes que en tanto núcleo. Muchas veces algunos jugadores no entienden por qué un juego va algo peor en su procesador i7 mientras que en el i5 de su amigo va mejor. Pues ahora ya sabéis el por qué.

Vale, entonces qué compro, ¿AMD o Intel? Es igual. Se han hecho miles y miles de comparativas de cómo corren los juegos en uno y otro. YouTube está plagado de ellas y las diferencias son realmente mínimas. AMD es más barato que Intel, cierto, pero también se dice que es algo más lento. En realidad, la única cosa que sí he comprobado de verdad es que AMD se calienta algo más. De modo que lo que ahorráis por un lado en procesador puede que lo gastéis por otro  en refrigeración, pero poco más que eso.
procesadores

LA MEMORIA RAM
Esto es muy sencillo: 8 Gb para jugar bastan y sobran. Aunque ya se han anunciado un par de juegos que "dicen" usar dieciséis, la realidad es que la inmensa mayoría no usa más de seis contando lo que consume el sistema operativo.

No obstante, no está mal tener dieciséis sobre todo si eres de los que abres decenas de pestañas a la vez en tu explorador web o quieres trabajar en serio con programas tipo Photoshop. En caso contrario, de momento no te molestes en comprar más porque los juegos no van a aprovechar tanta memoria. Además, es posiblemente el componente más barato y la puedes aumentar más adelante si piensas que vas escaso pero, lo dicho, con ocho es más que suficiente.

Si te hablan de su velocidad, para jugar también basta con que sea DDR3 1600. El DDR2 ya está desfasado y el DDR4, aparte de carísimo, no hay todavía cosas que aprovechen del todo esos módulos. En videojuegos tampoco notarás una mejoría realmente notable. Además, con la memoria puedes ahorrar un poco para luego dedicarle algo más de dinero a la tarjeta gráfica.
memoria
LA TARJETA GRÁFICA

Un verdadero quebradero de cabeza si no sabemos mucho de PC. Es uno de los componentes más caros (a veces mucho más que el propio procesador) y el que realmente lleva la voz cantante a la hora de mover los videojuegos. De todas formas, la tarjeta gráfica puede ajustarse más a nuestro bolsillo si tenemos en cuenta varios factores importantes, como los tipos de juegos a los que jugaremos, el monitor que usamos o los fotogramas por segundo que queramos tener (o no tener).

Por ejemplo, si tenemos un monitor o televisor que no es FullHD (1080p), no es necesario invertir una fortuna en la tarjeta ya que cualquiera de gama media como las Nvidia GTX750 o las Radeon R7 360 son una buena y barata opción. La calidad gráfica conseguida será similar a las de las consolas actuales y, tocando un poco las opciones, es probable que ganemos algún que otro fotograma por segundo. Y no es broma. Hay opciones como las sombras, el suavizado de líneas o la oclusión ambiental que muchas veces podremos quitarlas o bajar su nivel sin que percibamos realmente una bajada de calidad notable y eso, sobre todo con estas tarjetas, nos puede proporcionar entre cinco y diez fotogramas más de velocidad.

A partir de los tan deseados 1080p sí que deberíamos inventir en una tarjeta más potente para poder aguantar mejor esa resolución y jugar con fluidez (aparte de con mejor calidad). Para estos casos lo ideal es comprar tarjetas de gama alta tales como la Nvidia GTX960 o la Radeon R9 380. El gasto es mayor, sí, pero lo más posible es que no tengas que cambiar la tarjeta en bastantes años, superarás la calidad gráfica de las consolas y es probable que consigas en muchos títulos los ansiados sesenta fotogramas por segundo si tocas un poco las opciones gráficas del juego.

Las tarjetas de gama muy alta, como las Nvidia GTX970, GTX980 o Radeon R9 390 están diseñadas para poder alcanzar las resoluciones más punteras. Si bien los famosos 4K se seguirán resistiendo y los juegos no irán del todo fluidos, sí que podrás jugar bien a 2K. En 1080p la calidad siempre será "ultra" y tendrás los sesenta fotogramas por segundo constantes. Son tarjetas para muchos años pero, claro, la inversión es ya muy alta. Si vas usar un monitor de menos de 1080p, en serio, no te conviene gastarte todo ese dinero.

Por otro lado, tenéis que considerar a qué juegos pensáis jugar. La estrategia, aventuras gráficas y las plataformas requieren menor potencia gráfica (con una tarjeta de gama media basta), mientras que los juegos en primera persona, algunos de rol, mundo abierto o los títulos online necesitarán más. Aunque siempre diré que lo ideal es tener una tarjeta acorde al monitor, si no queréis equivocaros, con las de gama alta antes mencionadas no os equivocaréis nunca. Sé que superan los doscientos euros pero también creo que acabaréis muy contentos con ellas.

Ahora otra vez la eterna pregunta: ¿Nvidia o AMD? En esta ocasión hay que decir que ahora mismo está algo por delante Nvidia pero, claro, también son más caras. De todas formas, he visto decenas y decenas de vídeos comparativos de juegos con una y otra tarjeta y la realidad es que, salvo contadísimas ocasiones, la diferencia tampoco es tanta cuando se comparan las gráficas de misma gama.
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Bueno, pues esta ha sido la descripción de tres de los componentes más importantes de un PC. Hay más, claro está, como la placa base, el disco duro, la fuente de alimentación, la refrigeración... pero esto es lo que principalmente siempre se destaca en los catálogos o sobre lo que más pregunta la gente y lo que no quiero es echaros para atrás con más datos o que penséis que para tener un PC hay que estudiar una carrera de ingeniería.
Con los otros componentes no suele haber tanto problema y en el caso del disco duro se suelen vender como poco con capacidad de 500Gb, lo que es más que suficiente para jugar.

Es cierto que por muy barato que consigamos nuestro PC (pongamos unos quinientos euros mínimo) siempre va a ser más caro que una consola, de acuerdo. Pero tenéis que tener en cuenta que también tendrá capacidad para realizar muchas otras tareas que sus "hermanas pequeñas" no pueden hacer. Los juegos, de salida son, como poco, unos diez euros más baratos y además bajan de precio en un año, con lo cual el ahorro que tendremos va a ser muy importante. Por poneros un ejemplo rápido, si en consola nos compramos tres títulos de estreno por 210€, en PC lo haremos por unos 120€. Una diferencia más que notable de 90€.
Además no hay que pagar por los modos online (salvo en juegos que pidan cuotas, que ya casi ninguno lo hace) y para rematar la faena podréis instalar mods, los cuales alargan la vida de los juegos y los personalizan más a nuestro gusto. Y por lo general sin pagar ni un euro más.
Como véis son muchas las ventajas y los motivos para regalarse un PC estas navidades y, ahora que espero sepáis lo que necesitáis u os gustaría tener, más todavía.

El escaparate

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